Entrevista:O Estado inteligente

domingo, maio 13, 2007

Morales Solá El Presidente, el Sur y los anarquistas


 
 
 

El sol cae al sesgo en los jardines de Olivos. Es una bella tarde otoñal. Aquí estoy en familia, más tranquilo, dice el Presidente. Una enorme ventana, a sus espaldas, deja entrar el espectáculo de árboles y de plantas. Santa Cruz le duele, pero no lo confiesa. Kirchner nunca confiesa sus sentimientos. Allá se perdió el diálogo, explica, y agrega: Sancho es una buena persona, pero no entiende la política.

El diálogo sucedió horas antes de los actos de violencia que se ensañaron ayer con la ministra Alicia Kirchner. La violencia no se justifica ni se explica bajo ninguna circunstancia. Mucho menos se justificaría cuando tomaron de los pelos a una mujer sola que no tuvo arte ni parte en el conflicto reciente. El poder en Santa Cruz lo tiene Kirchner, no su hermana.

La condición indómita de los santacruceños, tercos y arrebatados, a veces, revolotea en las palabras de Kirchner. Recuerda: Una vez, cuando era gobernador, tuve que bajar 300 metros en una mina para rescatar a Víctor De Gennaro. Los mineros lo habían secuestrado.

¿Cómo explica la rebelión en esa tierra de frío, conspiraciones, viento y anarquía?
Santa Cruz es una novedad ahora porque yo soy presidente. Pero en el Sur somos todos anarquistas. Yo novedad ahora porque yo soy presidente. Pero en el Sur somos todos anarquistas. Yo también. Son gente dura, curtida. El Sur es así. Y yo no fui una excepción como gobernador. A mí también se me sublevaban cada dos por tres.

Pero es cierto, también, que la severa censura de la protesta en los medios periodísticos de Santa Cruz, en manos de los amigos presidenciales, calentó aún más los espíritus que ya ardían. Los amigos le han hecho mucho daño a Kirchner. Hasta sus opositores radicales aceptan que el Presidente fue siempre un hombre austero. No pasa lo mismo con la estirpe de nuevos empresarios kirchneristas de Santa Cruz. Ostentan la nueva riqueza sin límites , cuentan los adversarios.

Kirchner da vueltas sobre la necesidad de reinstalar el diálogo en su provincia. ¿Cómo? ¿Acaso se ha convertido en un profeta del diálogo, justo él tan poco propenso a dialogar con sus adversarios?

Ustedes me conocen poco. Yo pego un portazo, pero siempre dejo abierta una ventana para seguir hablando. Nunca dejo de hablar , explica. Por primera vez habla de su estrategia negociadora. Eso se presta a confusiones. Primero golpeo para ganar 20 metros y después abro la negociación. Ya tengo 20 metros en el bolsillo. ¿Creen que en algún momento dejé de hablar, por ejemplo, con el campo? Nunca, pero primero los arrinconé a sus dirigentes. ¿Es bueno? ¿Es malo? La opinión es libre, pero no pueden negar que mal no me fue .

Descifremos: cambió la estrategia en Santa Cruz. Encontró un límite y decidió respetarlo. Es, en última instancia, un servidor de los hechos. Tratará de modificarlos, si puede; si no, se someterá a ellos.

¿Por qué habla de una conspiración política en Santa Cruz cuando lo que aparece es un reclamo docente?

Hay un reclamo docente. ¿Cómo negarlo? Pero hay también grupos de izquierda que resuelven todo en asambleas en las que compiten quién es más duro. Así no se llega nunca a nada. Y están los radicales. ¿Sabe qué querían los radicales? Adelantar las elecciones. Las elecciones de la provincia se harán junto con las presidenciales. Un candidato del oficialismo irá con un Kirchner y el radical irá con Lavagna. ¿A quién cree que votarán en Santa Cruz? Otra cosa sería si votaran lejos de las presidenciales .

¿Y el conflicto docente?

Se harán algunas propuestas razonables ahora. Tampoco puedo desequilibrar la situación de los trabajadores con el resto del país. El nuevo gobernador es un negociador nato y tratará de buscar la ayuda del obispo. Yo siempre conté con la ayuda de los obispos de Santa Cruz para resolver los conflictos laborales. Monseñor Romanín se excedió un poco con sus palabras, pero es cierto que no había diálogo con él, y eso fue un error .

Río Gallegos es su tormento. Gallegos, le dicen los santacruceños. Los radicales o los peronistas ganan ahí la intendencia por menos de mil votos. La sociedad está dividida. Kirchner ha hecho muy poco por unirla. Fue diez años gobernador y sólo habló oficialmente dos veces con el intendente radical con el que convivió ocho años.

Ahora, encima, no cree en los números de los manifestantes que dicen los diarios de Buenos Aires. Asegura que los contó, fotografías mediante, casi uno por uno . Hay un grupo duro de unas 1300 personas. Ellos están siempre. Son activistas fogueados. Fueron a pegarle con saña a la policía. La policía reaccionó; son personas como cualquiera. Pero nunca hubo diez mil personas. Jamás .

Los números son su obsesión. Por algo siempre trata de establecer la demanda de la gente común para luego precisar su oferta política. Confía en el nuevo gobernador, Daniel Peralta.

¿No era un negociador lo que pedían? Ahí está. Hace poco, el gobierno nacional se escandalizó por una información sobre un problema judicial en Yacimientos Carboníferos de Río Turbio, que controlaba Peralta. ¿Por qué tanto escándalo? Ahora se sabe: estaban preservando la última carta política que le quedaba a Kirchner en su provincia.

La pregunta central se refiere a qué márgenes políticos tendrá Peralta. La oposición y los sindicatos se lo preguntaron a quemarropa al propio Peralta. Todos los márgenes. No me meteré en nada, afirma el Presidente. Sin embargo, a veces las palabras lo ponen al descubierto. Habla del gabinete de Peralta como si fuera el suyo.

¿Hizo gestiones para resolver el problema de Techint en Venezuela?

 Hice todo. Una cosa son los problemas locales y coyunturales que podamos tener con esa empresa y otra cosa es mi obligación de defenderla en el exterior. Le dije a Chávez que es una empresa argentina y que yo no quiero enterarme de sus problemas leyendo los diarios. Debió llamarme antes y contarme el problema. Pero Chávez es como es. El problema de Techint en Venezuela está resuelto ahora .

Su teléfono es más eficiente que la Cancillería cuando se trata de tres líderes extranjeros: Rodríguez Zapatero, Lula y Chávez. ¿Es así?

Es así. Con ellos me manejo directa y personalmente , admite.

Se mete solo en el escándalo de Skanska.

No estoy acusando a nadie , dice. Creo, además, que Paolo Rocca es uno de los tres mejores empresarios argentinos. No nombra a los otros dos.Agrega : Cuando hablo de un problema entre privados, estoy aludiendo a posibles actos de corrupción de ejecutivos de las empresas, sobre todo de Skanska.

Un ejecutivo de Skanska declaró ante el juez que las facturas truchas se habían usado para hacer pagos indebidos. No dijo a quién o a quiénes . Un preso señaló al Ministerio de Planificación, pero comenzó a desdecirse en los últimos días.¿Y si hubiera funcionarios complicados?

No hay ninguna prueba por ahora, pero yo no puedo asegurar que no haya algún funcionario desleal o corrupto. Se irá en el acto, subraya el Presidente.

Ingresa Cristina Kirchner. Amable y cordial, en su casa no es la mujer dura y apasionada que se conoce en el escenario público. La próxima candidatura presidencial es, en el matrimonio presidencial, sólo motivo de bromas. Nunca hablarán de ese asunto ante extraños. La decisión tendrá el ritual de los grandes espectáculos.

La diferencia entre uno y otro está a la vista. El Presidente anda preocupado porque todavía no le llegaron los últimos datos de la recaudación impositiva y de las reservas del Banco Central. La senadora prefiere identificar con precisión los procesos políticos y arroparlos con conceptos igualmente exactos. Recuerda que conoció en Francia aSégolène Royal y a Nicolas Sarkozy; expone las diferencias con la Argentina política .

Cristina Kirchner desliza un solo concepto electoral. No le gusta que se mezclen la política y la religión. Este es un país laico y hemos hecho tal vez la única hazaña de llevarnos bien entre todas las religiones. No echemos a perder esa conquista mezclando política y religión , aconseja.

Las encuestas le dan bien. Ella subió mucho y ahora estamos casi empatados , acota el Presidente; los números y las encuestas, otra vez. ¿Y si la senadora ganara las próximas presidenciales? Respuesta de ella:

No me hagan hablar de eso ahora. Los votos se cuentan de a uno y después de las seis de la tarde del domingo de elecciones. Todo lo demás es relativo y cambiante .

La tarde se oculta. Un estallido de verdes languidece en el despacho privado de los presidentes. El otoño es una promesa que nadie cumplió.

Por Joaquín Morales Solá
Para LA NACION


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