quarta-feira, março 30, 2011

Combaten con las mismas armas Joaquín Morales Solá

LA NACION
Miércoles 30 de marzo de 2011 | Publicado en edición impresa


Muy pocos cuestionarían a Cristina Kirchner por tener una relación
normal con la Venezuela de Hugo Chávez. El problema de la presidenta
argentina es que se trata de la única relación de absoluta
coincidencia que tiene con el mundo y que ese vínculo no es normal.
Perseguida por denuncias de corrupción entre funcionarios de ambos
países y en medio de crecientes parecidos en los métodos de los dos
gobiernos, esa relación atraviesa ahora, también, por un período de
increíbles concordancias en las posiciones sobre la política
internacional.
Ambos presidentes han encontrado un motivo de rencor en la misma
persona: Barack Obama, al que combaten casi con las mismas armas
retóricas que la derecha norteamericana. Chávez, más directo y llano,
fue uno de los primeros dirigentes del mundo en cuestionar la
incursión de aliados occidentales en Libia para frenar la criminal
matanza de Khadafy a sus opositores. Ayer, Cristina Kirchner se le
sumó con una alusión más sutil y alambicada: "Nosotros no resolvemos
nuestros problemas a bombazos", se despachó, en una inconfundible
referencia crítica a las operaciones militares contra el déspota
libio. La ofensiva aliada en Libia, cabe recordar, cumplió con todos
los requisitos de la legalidad internacional.
Con todo, el mayor conflicto de la presidenta argentina y su relación
con Venezuela no está en el cielo de la política mundial. Se cocina
mucho más abajo: en las turbulentas causas que investiga la Justicia,
en las respetables denuncias que indican que hubo (¿hay?) trasiego de
dinero sucio entre funcionarios de los dos países y en la creciente
semejanza en las formas autoritarias de ambos gobiernos. Chávez y
Cristina son autorreferenciales para todo: la patria son ellos y, por
lo tanto, los adversarios son enemigos que merecen el definitivo
ocaso.
La relación con el periodismo libre es, tal vez, la mayor analogía
existente entre ambos líderes. Seguros de que la prensa independiente
está en manos de capitalistas interesados, ellos impulsan un mundo
donde el poder político sea el responsable de la información. Ese
camino conduce, sin remedio, a la muerte del periodismo tal como se lo
conoce hasta ahora. El periodismo ha sido históricamente el auditor
cotidiano del poder y no podría convertirse en un satélite de éste sin
perder su razón de ser. Chávez y Cristina Kirchner (y antes el esposo
de ésta) representan expresiones de un raro fenómeno latinoamericano:
son algunas de las propias democracias de la región las que se ocupan
ahora de estropear la democracia. A nadie se le puede negar un premio
y cualquiera puede arrogarse el derecho de premiar y ser premiado.
Existen excepciones, sin embargo, y son las que involucran a las
instituciones del Estado. La Universidad Nacional de La Plata ha sido,
en la rica historia de la educación argentina, ahora devaluada, una
prestigiosa casa de estudios. Su Facultad de Periodismo premió ayer a
Chávez por el único mérito que ostensiblemente no tiene: promover la
libre circulación de la información. Depredó, más bien, cualquier
noción de la prensa libre con cierres de radios, persecución y cárcel
para periodistas, intervención de canales de televisión y censura
directa en diarios que no controla.
Confusión
Aquella confusión de los dirigentes políticos sobre el periodismo se
torna especialmente grave cuando abarca también a los docentes de este
oficio. Es casi una tragedia política que las prácticas autoritarias
hayan cautivado a los claustros de profesores universitarios y que
éstos consideren los rasgos del despotismo como una refrescante ráfaga
de modernidad. El acto de ayer no fue neutral, pero sí expresivo, tal
como se proclamó la decana de la Facultad: sucedió 48 horas después de
que el gobierno de Cristina Kirchner, al que adhieren la decana y sus
inspiradores (Gabriel Mariotto, entre otros), permitiera o promoviera
un bloqueo total al diario Clarín, que no pudo distribuir su edición
dominical, y un bloqueo parcial a La Nacion, que vio seriamente
demorada la distribución de sus diarios ese día. Fuerzas de choque
chavistas también agredieron en su momento en Caracas a medios
periodísticos independientes.
El método se mezcla con la sospecha. Las fundadas denuncias que hizo
en su momento el ex embajador en Venezuela Eduardo Sadous, sobre el
tráfico de sobornos entre Caracas y Buenos Aires, se desvanecieron en
la Justicia sin caminar hacia ningún lado. Ni siquiera se pudo
explicar por qué dos gobiernos contrataron a una empresa intermediaria
para agilizar los convenios económicos que ambos gobiernos habían
firmado. Sólo esa información, que surgió de la denuncia de Sadous,
obligaba a la política y a la Justicia a una investigación más
profunda, que nunca pasó de la mera superficie mediática.
Doble discurso
Sorprende, al mismo tiempo, que altos funcionarios kirchneristas hayan
sido exhibidos por WikiLeaks, como publicó ayer La Nacion, corriendo a
la embajada norteamericana para explicarle que la relación de ellos
con Chávez es sólo pragmática y mercantil. Sin embargo, otros cables
de la diplomacia norteamericana, ventilados también por WikiLeaks,
echaron velos de sospechas de corrupción sobre esa relación mucho
antes de que Sadous hablara ante un juez. Desde la valija voladora de
Antonini Wilson, con casi 800.000 dólares inexplicables dentro de un
avión fletado por el gobierno argentino, el vínculo de los Kirchner
con Chávez está manchado por la razonable suspicacia.
El problema no existiría, en efecto, si se tratara sólo de una
relación normal con Chávez. Frondizi intentó mediar entre Kennedy y
Fidel Castro cuando se avecinaba la ruptura definitiva entre ellos.
Alfonsín se fue hasta La Habana para pedirle a Castro que dejara de
darle aire y dinero a la guerrilla chilena, porque sólo conseguiría
reforzar a Pinochet en la dictadura de Chile. Menem logró que Bill
Clinton le concediera a Chávez la única entrevista personal que éste
tuvo con un presidente norteamericano. Esa es la historia de la
diplomacia argentina.
Otra historia de peligrosas semejanzas y de eventuales corrupciones es
la que se escribe entre Buenos Aires y Caracas en los últimos años. No
es la historia lo que prevalece, en este caso, sino el interés y la
identificación.

segunda-feira, março 28, 2011

Joaquín Morales Solá Un país que camina hacia el autoritarismo

LA NACION

Lunes 28 de marzo de 2011 | Publicado en edición impresa

La Argentina camina derecho hacia el autoritarismo, perversión
política de la que creyó haber salido para siempre hace casi 28 años.
El bloqueo total al diario Clarín, que ayer no pudo acceder a sus
lectores, y el bloqueo parcial a LA NACION, que vio seriamente
demorada la distribución de sus diarios, quedarán registrados dentro
de la madrugada más regresiva de la nueva democracia argentina.

Constituyen, al mismo tiempo, un gravísimo precedente, porque quedó
demostrado que un pequeño grupo de personas violentas y vandálicas,
protegidas por un Estado autoritario, puede quebrar la natural y
cotidiana relación entre los diarios y sus lectores. ¿Cuándo será el
próximo bloqueo? ¿Cuánto tiempo durará en un país donde la policía es
sólo un testigo privilegiado, inmóvil e impotente, de las peores
violaciones de las leyes?

La culpa más grande no es de los que ejecutaron la depredación en la
larga noche del sábado. Si sólo hubieran sido ellos, la solución no
habría tardado en llegar más que unos pocos minutos. Desde enero
último, existe una resolución del juez Gastón Polo Olivera, que
dispuso que la circulación de medios gráficos no debe ser interrumpida
jamás por una manifestación. Esa orden debió ser cumplida de inmediato
por la policía, que es el brazo ejecutor de la Justicia, pero la
policía se encuentra bajo la virtual intervención de la ministra de
Seguridad, Nilda Garré. Garré tiene una historia de absoluta
disciplina a sus jefes políticos; esa permanente sumisión implica que
debió consultar la actitud de la policía con Cristina Kirchner. Lo que
sucedió anteanoche fue la más grave agresión contra el periodismo
libre desde 1983, dispuesta por la cima de un poder político sin
medidas ni límites.

Ya se ha hecho habitual, de todos modos, que el gobierno kirchnerista
no cumpla con las órdenes de la Justicia, cuando esas órdenes
incomodan sus planes políticos o sus intereses personales. Desde la
negativa a cumplir la orden de la Corte Suprema de Justicia, que lleva
más de una década, para reincorporar al fiscal Eduardo Sosa en Santa
Cruz, hasta la reciente desobediencia de la Policía Federal a una
orden del juez federal Luis Armella, que mandó desalojar la ocupación
ilegal de viviendas en Villa Soldati, el gobierno kirchnerista
convierte los recursos institucionales y las fuerzas policiales en
instrumentos para combatir de hecho a la Justicia. ¿Qué queda de la
Justica cuando sus decisiones resultan escritas en el agua?

La policía fue advertida en la noche del sábado por LA NACION y Clarín
de que sus talleres, vecinos en el barrio de Barracas, podrían ser
víctimas de bloqueos. Un cable de la agencia oficial Télam,
propagadora del "periodismo militante" del poder, se anticipó a la
policía y a los propios manifestantes. Dio por hecho un bloqueo que
todavía no había comenzado. El caso laboral del diario Clarín se
encontraba resuelto y cerrado; la empresa había decidido en febrero la
reincorporación del personal despedido. ¿Se necesitan más pruebas de
la complicidad de las máximas instancias del Gobierno con el salvaje
asalto a los diarios?

La policía, mientras tanto, se entretuvo en las inmediaciones sin
hacer nada y se limitó a responder que se trataba de "una
manifestación, no de un bloqueo". El silogismo es memorable por su
impostura, porque la manifestación concluía irremediablemente en
bloqueo, como sucedió. Las fuerzas de choque tienen al final más poder
que la policía, que es lo mismo que decir que la ilegalidad se ha
puesto por encima del orden constitucional. Las fuerzas policiales
sólo actúan cuando la ilegalidad es opositora al Gobierno. Se trata de
la cancelación tan lamentable como creciente del Estado de derecho.

No se trató, tampoco, de un relámpago en cielo limpio. El contexto
indicaba que en algún momento el oficialismo acometería el asalto
definitivo sobre los dos principales diarios argentinos. En el
reciente aniversario del último golpe militar, el jueves 24 de marzo,
las organizaciones sociales paraoficiales dedicaron poco tiempo a
recordar ese hecho luctuoso de la historia y a repudiar sus criminales
consecuencias. Su ocuparon, más que nada, del señalamiento del
periodismo "enemigo" del Gobierno; precisaron los nombres de
periodistas y de medios periodísticos, entre los que figuraban de
manera sobresaliente LA NACION y Clarín. La noche del sábado fue la
quinta vez que se intentó bloquear la salida de los diarios, aunque
nunca antes se había llegado tan lejos.

Una semana antes, el dirigente del sindicato camionero Raúl Altamirano
había amenazado directamente al periodismo libre por revelar
información que afectaba a su líder Hugo Moyano. En el bloque de
anteanoche estuvieron piqueteros con la clara identificación del
sindicato de Moyano, que no es víctima de persecución política ni
personal, sino de pesquisas judiciales, algunas de las cuales se
llevan a cabo en Suiza por la existencia de cuentas bancarias con
dinero supuestamente suyo.

Mañana, estará en Buenos Aires Hugo Chávez para, entre otras cosas,
recibir el Premio a la Comunicación Rodolfo Walsh de la Facultad de
Periodismo de La Plata. No es una parodia, sino una noticia. El
oficialismo, que estuvo tentado de censurar a Vargas Llosa como
principal orador en la Feria del Libro, decidió premiar a Chávez por
su contribución al "periodismo militante". Chávez es el maestro que
divulga en América latina la escuela de la agresión violenta y
perpetua al periodismo independiente, que no se deja vencer por los
favores del poder político y que resiste la intimidación y la
calumnia. Cristina Kirchner se convirtió, por derecho propio, en su
mejor alumna.

La noción de la libertad parece vacilar, pero su defensa ya no puede
ser, a estas alturas, sólo responsabilidad de los periodistas. ¿Qué
hará la sociedad, que fue privada de acceder a la información del
medio periodístico que ella eligió? ¿Se conmoverá sólo por un día,
para pasar mañana a preocuparse por cuestiones menos trascendentes?
¿Qué hará cuando no sólo un diario, Clarín, perdió millones de pesos
en un día, sino que los canillitas también se quedaron sin una parte
importante de sus ingresos?

Un párrafo aparte merece la oposición. La lucha por la libertad es más
importante que la competencia electoral para comicios que se
celebrarán sólo dentro de siete meses. La responsabilidad suya no es
sólo defender del acoso a los medios periodísticos y a los
periodistas, sino también a los ciudadanos que fueron privados de
acceder a la información que necesitan para tomar decisiones
colectivas. No será suficiente la mera declamación de discursos
conocidos y repetidos cada vez que una nueva escalada encoge los
espacios de las libertades esenciales. Debería hacer algo más en
conjunto, trazar un límite donde los límites ya no existen. Hasta
ahora, el ombliguismo opositor y el autoritarismo oficialista están
dejando al país sin el indispensable oxígeno de la libertad.

Uma viagem útil :: Paulo Brossard

Muitos têm sido os comentários referentes à visita do presidente
norte-americano ao nosso país, em regra favoráveis. Não direi que
tenha sido o acontecimento do século, mas que foi útil para ambos os
países, e, dada a ampla publicidade que a cercou, permitiu que a nação
a acompanhasse em seus lances principais. A presença de sua família,
incluindo as filhas menores, deram a um ato de Estado alguma coisa
além de uma cerimônia estritamente protocolar. De outro lado, a
postura do governo brasileiro imprimiu ao evento o tom adequado. As
duas partes, a que visitava e a visitada, souberam dar ao fato
diplomático o devido relevo, sem exageros. Por isso prefiro dizer ter
sido útil o sucesso para ambas. Até onde posso transmitir minhas
observações, a despeito da natural brevidade, a acolhida foi
espontânea e suponho não exagerar se disser cordial.

Nesse dado imaterial residiu a conveniência e oportunidade da visita,
ainda que nada se dissesse, nem seria de mister, quanto à gaucherie
diplomática do maior e melhor dos presidentes de todos os tempos ao
escolher o iraniano Mahmoud Ahmadinejad como confrade privilegiado do
Brasil, fato que excedeu os limites do mau gosto. Ninguém ignora que
em política externa, como na política em geral, a amizade não é moeda
prevalente, ainda que não lhe faltem algumas gotas aqui e ali a
dar-lhe o perfume da nobreza; os interesses, de modo geral, são
predominantes e eles não são apenas relevantes, mas legítimos. De mais
a mais os interesses nacionais tanto são contraditórios como
coincidentes em doses variáveis, de modo que é plural o mundo das
nações e suas relações mudam sem parar; acasalar-se com o Irã, que
mantém uma quizília notória com o mundo ocidental, em termos
nucleares, não chega a ser indicativo de sabedoria, tanto mais quando
se ele é avançado em pesquisas nucleares, lembra a idade da pedra em
outros setores. Disso é amostra a pena de apedrejamento de mulheres...

Pois essa espécie de cicatriz que enfeiava a face da nação, sem que
uma palavra fosse dita, desapareceu como se uma esponja apagasse a
marca visível nas belas linhas do Itamaraty. Por fim, é de evidência
solar, cada Estado tem o dever de cuidar de seus interesses, sem
esperar que outros o façam. Outrossim, depois das visitas e em razão
delas, normalmente, aparecem os resultados, maiores ou menores. De
qualquer sorte, sem jogar fogos de artifício, não hesito em repetir
que considero útil a visita do presidente Obama à América Latina. Há
muita coisa a fazer e havendo, além do interesse, um pouco de
simpatia, o fazer fica mais fácil.

Não me furto de indicar, porém, que diplomata de alta qualificação,
que foi embaixador na China, Alemanha, Áustria e Estados Unidos,
escreveu que "a visita foi muito além do que poderia imaginar mesmo o
mais ardoroso propugnador da superação de ultrapassados antagonismos e
do lançamento de renovada aproximação"; e adiantando que "é cedo para
considerar esta visita histórica, não há como negar que ela
configura... uma quase revolução...". Tratando-se de opinião do
embaixador Roberto Abdenur, "a inevitabilidade de uma nova parceria" é
de ser considerada em sua inerente autoridade.

Para encerrar, já que comecei falando na gaucherie da escolha do Irã
para sócio privilegiado do Brasil pelo ex-presidente Luiz Inácio, não
posso silenciar sobre a nova e nítida orientação de sua sucessora,
exatamente em assunto envolvendo aquele país.

*Jurista, ministro aposentado do STF

FONTE: ZERO HORA (RS)

CELSO MING Alargamento do horizonte

O ESTADO DE SÃO PAULO - 28/03/11

O Banco Central já avisou que não contará com a inflação na meta até
final de setembro. A partir daí, a inflação começará a convergir para
lá - avisa a última ata do Copom.
Essa ideia poderá vir a ser mais bem explicada no Relatório de
Inflação, a ser editado nesta quinta-feira. Em todo o caso, fica claro
que o horizonte com que o Banco Central trabalhará não será, ao menos
desta vez, o ano calendário, mas um ponto qualquer lá no meio de 2012.
É o que o Banco Central chama, algo empoladamente, de "alongamento do
horizonte relevante da meta de inflação".
Primeiramente, é preciso entender o que está por trás dessa decisão.
E, em segundo lugar, avaliar algumas de suas consequências.
No seu depoimento à Comissão de Assuntos Econômicos do Senado, na
última terça-feira, o presidente do Banco Central, Alexandre Tombini,
citou as novas incertezas geradas por acontecimentos que ninguém
previra. Entre eles, a esticada dos preços das commodities agrícolas,
especialmente dos alimentos, que no período de 12 meses terminado em
fevereiro subiram nada menos que 55%. Mas apontou também o avanço,
este previsível, do crédito, de 20,3%, no período de 12 meses
terminado em janeiro. Não falou que a virulência da inflação foi
provocada mais pela escalada das despesas públicas do que por esses
dois fatores juntos. Mas isso agora é leite derramado.
Tombini provavelmente dirá que, se fosse para enfiar a inflação para
dentro da meta ainda em 2011, seria necessário aplicar uma
quimioterapia de juros. E que, apesar de toda a sua autonomia à frente
do Banco Central e tal, um novo choque de juros agora seria
inadmissível. Daí porque a saída foi estender, ao menos
provisoriamente, o prazo de convergência.
Convém perguntar se esse aumento do prazo será suficiente para
controlar o atual empuxo da inflação. E há um punhado de dúvidas sobre
isso. A primeira delas está no próprio efeito desse alongamento. Será
mais inércia inflacionária produzindo efeitos sobre a inflação futura.
Não está claro se os modelos do Banco Central estão devidamente
carregados com essa pressão e o que virá com ela.
A segunda dúvida é uma enorme omissão. Em nenhum dos seus documentos,
o Banco Central avalia o impacto inflacionário que será produzido pelo
reajuste do salário mínimo em 2012, que será ao menos de 13,9%, um
preço já contratado pela Lei 12.382, de 25 de fevereiro de 2011.
O Banco Central fala do câmbio estimado para 2011, do que espera de
resultado das contas públicas e do comportamento futuro dos preços da
energia elétrica, dos combustíveis e do gás de cozinha. Mas,
misteriosamente, ignora a paulada do mínimo e o efeito que exerce
antecipadamente sobre os preços da economia.
O terceiro fator de inflação é o crédito. O Banco Central tomou as
tais medidas macroprudenciais destinadas a desacelerar o crédito. E lá
mesmo no Senado mostrou gráficos indicando o seu encarecimento e a
redução do número de prestações nas operações de financiamento. O
problema é que o comércio segue vendendo como antes e, o crédito,
crescendo, até porque o BNDES, o Banco do Brasil e a Caixa Econômica
Federal (bancos oficiais) ignoram a determinação de limitar o
crescimento do crédito em apenas 15%.
As enormes dificuldades que o Banco Central vem encontrando para
afinar as expectativas do mercado têm tudo a ver com as dúvidas aqui
apontadas.

CONFIRA
Rotulagem de transgênico
Em longa carta a esta coluna, o Instituto de Defesa do Consumidor
(Idec) discordou do questionamento feito à exigência de rotulagem dos
produtos transgênicos no Brasil.

Resíduos tóxicos
Ao contrário do que afirmam dirigentes da CTNBio (organismo que regula
o setor), o Idec adverte que já foi verificada a existência de mais
resíduos de agrotóxicos nas plantações transgênicas do que nas de
cultura convencional.

Riscos à saúde

O Idec também não aceita o que dizem autoridades brasileiras da área:
há, afirma, risco à saúde. O transgênico pode causar resistência a
antibióticos e aumento de alergias.

Ignorância sobre o assunto
Também discorda das conclusões de pesquisa do Instituto Ipos, que
aponta que 74% dos brasileiros não sabem o que é transgenia e não
poderiam rejeitar o produto a partir de aviso em rótulo. Pesquisa do
Ibope, diz o Idec, mostrou que mais de 90% das pessoas querem saber se
o alimento é transgênico ou não.

DENIS LERRER ROSENFIELD Fraternidade e natureza

O Estado de S.Paulo - 28/03/11

Com grande alarde, a CNBB lançou um documento intitulado Fraternidade
e a Vida no Planeta como orientação da Campanha da Fraternidade de
2011. Tratando-se de um documento teológico-político, sua preocupação
central consiste em influir no atual debate sobre as relações entre
civilização moderna e meio ambiente. Mais especificamente, seu
objetivo reside em participar diretamente da discussão atual sobre a
revisão do Código Florestal. Não estamos diante de uma preocupação
religiosa politicamente neutra, mas que obedece a diretrizes
contempladas nas pastorais da Igreja, nos ditos movimentos sociais e
na doutrina da Teologia da Libertação.

Em manifestações, aliás, muito sensatas, de alguns altos dignitários
da Igreja, aparece uma preocupação muito genuína com a preservação
ambiental, sem ranços ideológicos. Cuidados relativos à coleta
seletiva de lixo, contra os desperdícios de água, a poluição de rios e
do ar e o uso abusivo de agrotóxicos, por exemplo, entram nessa linha
de conduta.

Essa é, no entanto, a apresentação pública, em muito distinta do que
consta no documento, eivado de ranços contra o capitalismo, a
propriedade privada, o lucro e o agronegócio. Convém, preliminarmente,
ressaltar que foi graças ao capitalismo e ao agronegócio que a
sociedade atual veio a produzir abundantemente alimentos em escala
planetária e a baixo custo. Nunca tantos comeram e jamais foram tão
boas as condições de vida.

Os países que aboliram a propriedade privada e "produziram" sem o
lucro foram os que sucumbiram à miséria. A URSS abandonou à morte
milhões de seus cidadãos por falta de comida e pela desorganização
completa da agricultura. A China de Mao seguiu o mesmo caminho, com
camponeses morrendo de fome nas estradas. Os admiradores atuais de
Cuba, muitos dos quais compartilham os pressupostos da Teologia da
Libertação, nada têm a dizer de um partido que nem consegue produzir
alimentos para a sua população. Outro representante do "socialismo",
Hugo Chávez, está conduzindo seu país à bancarrota, também com a
desorganização completa da agricultura e da pecuária.

Se tivéssemos de caracterizar a ideologia do documento o
qualificaríamos como uma mistura de ludismo e marxismo. Ludismo porque
corresponde a uma corrente política e ideológica inglesa do século 19
que recusava toda e qualquer modernização do processo produtivo, no
caso, industrial, pela destruição de máquinas, cuja inovação não era
aceita. Marxismo porque adota as categorias dessa corrente ideológica,
propugnando uma via anticapitalista, que não estaria mais orientada
pelas relações de mercado alicerçadas no lucro e nos contratos. Desta
última resgata também a ideia socialista, que ganha uma nova
denominação, a de uma sociedade "solidária", não consumista, não
capitalista, apoiada na "vida", e não na ganância. Mudou de
denominação por conveniências retóricas.

Assim, a CNBB postula que os alimentos produzidos para o mercado, sob
a forma de "commodities", sejam caracterizados como produtos de um
mercado voltado para o "lucro", que não visa à "disponibilização de
alimentos para todas as pessoas". Prossegue em suas diatribes
criticando um mercado "dominado por poucas empresas que monopolizam o
mercado internacional, impondo preços segundo suas conveniências". Mas
é obrigada a reconhecer que esse processo, baseado em "distorções",
"se reflete nos preços relativamente baixos dos alimentos". Ou seja,
na verdade, é o mercado que produz alimentos abundantes e a baixos
preços, o que contradiz sua tese de que a escassez seria a resultante
desse processo.

O documento retoma a tese do MST e da Comissão Pastoral da Terra de
que o agronegócio termina prejudicando e excluindo a agricultura
familiar. Ao contrário, porém, o fato é que o excedente da agricultura
familiar é vendido no mercado e em alguns setores, como fumo, aves e
suínos, há toda uma rede de relações entre o agronegócio e a
agricultura familiar, denominada "sistema integrado de produção". Na
verdade, a CNBB adota a postura dos assentamentos da reforma agrária,
identificando-os com a agricultura familiar, o que é um equívoco, pois
eles não possuem títulos de propriedade, não se voltam para o mercado
e estão apoiados na economia de subsistência, a qual, aliás, nem
conseguem atingir. Vivem de subsídios governamentais como o
Bolsa-Família, o que significa dizer: à custa do contribuinte.

Todo o setor da agropecuária e do agronegócio em geral é tido como
praticante de "crimes ambientais", como se esse fosse o seu costume.
Evidentemente, a prática agrícola, como ocorre em qualquer lugar do
mundo, transforma a natureza, tendo em vista a produção de alimentos.
Se assim não fosse, a humanidade morreria de fome. Há uma clara
confusão entre desmatar por desmatar, sem nenhuma preocupação
agropecuária, e a atividade propriamente agrícola, que também conserva
a natureza. Agricultura e natureza marcham de mãos dadas. Se não for
assim, ambas acabam perdendo. O agricultor ou a empresa que não
conserva a natureza dá um tiro no próprio pé.

A CNBB apoia-se numa concepção religiosa segundo a qual tudo o que
existe na natureza é resultado da criação divina, que, enquanto tal,
deve ser preservada. Trata-se de "cultivar" a "criação". O
ambientalismo estaria, nesse sentido, fundado numa cosmovisão
religiosa. Eis por que é defendida a ideia de que os comportamentos
que contrariam essa cosmovisão devem ser "corrigidos", por serem
"pecaminosos", por atentarem precisamente contra a "criação divina".
Ou seja, a Igreja assume a política dos que sabem o que é o "correto"
comportamento humano, devendo adotar medidas que o implementem. A
correção do comportamento humano seria empreendida pela "tirania dos
bons", dos "virtuosos". Isso significa que todo aquele que advoga pela
atualização do Código Florestal seria pecador.

CARLOS ALBERTO SARDENBERG Pouca infraestrutura e muito imposto

O Estado de S.Paulo - 28/03/11

"A verdade é que investir no Brasil está muito caro. E por causa de
infraestrutura e impostos", comentou o presidente do Conselho de
Administração da siderúrgica ArcelorMittal Brasil, José Armando de
Figueiredo Campos, resumindo um debate promovido pela Rádio CBN
Vitória em torno do tema "grandes investimentos".

Em novembro último ouvi coisa parecida de um executivo israelense
chamado Dov Moran, simplesmente o cara que inventou o pen drive e que
hoje desenvolve uma companhia de celulares, a Modu. Ele resumiu assim
seus esforços para fazer negócios por aqui: "O Brasil é caro e
difícil".

Nesse "caro" se inclui, certamente, a valorização do real. Preços em
dólar ficam altos aqui. Mas não é apenas esse fator nem o mais
importante. O pessoal se queixa do ambiente de negócios, ou seja, das
dificuldades para montar e operar empresas, registrar marcas, obter
licenças e, especialmente, lidar com o sistema tributário. Em cima
disso vem o peso dos impostos.

As empresas participantes do debate em Vitória (Petrobrás, Vale,
Samarco e Fibria, além da ArcelorMittal) são todas grandes,
multinacionais e estão fazendo investimentos importantes no Brasil. E
por que fazem isso, se as condições são tão difíceis?

Primeiro, porque são obrigadas. Já desenvolvem grandes
empreendimentos, têm compromissos no País, não podem simplesmente
fechar as portas e cair fora.

E, depois, porque o Brasil, com todos esses problemas, é uma economia
que deve chegar neste ano a um Produto Interno Bruto (PIB) de US$ 2,4
trilhões, colocando-se possivelmente entre as seis maiores do mundo.
Há negócios a fazer. O mercado brasileiro de celulares é o quinto do
mundo.

O que nos leva a outra pergunta: como foi possível chegar a esse
tamanho com essas dificuldades apontadas por executivos locais e
estrangeiros?

Resposta: o Brasil cresce apesar desses obstáculos e por causa de
virtudes, como a estabilidade macroeconômica, e a sorte de,
recentemente, ter sido beneficiado por um forte crescimento global,
sobretudo da China.

Mas o custo Brasil fica cada vez mais caro. O cipoal do sistema
tributário se complica ainda mais todos os dias, com as novas normas
lançadas pelos Fiscos estaduais, municipais e federal.

No final dos anos 90, a carga tributária era normal, cerca de 25% do
PIB. Com as obrigações impostas ao governo pela Constituição de 1988,
sobretudo nas áreas de Previdência e saúde, e pela tendência, digamos,
"natural" de políticos eleitos de aumentarem o gasto público, os
impostos também precisaram subir para financiar despesas crescentes.

Mas se isso tivesse ocorrido de uma forma racional - com poucos e
simples impostos - o problema seria menor. Ficou mais complicado
porque muitas vezes os governantes, políticos, no esforço de arranjar
dinheiro sem assumir aumentos de impostos, impopulares ou ilegais,
inventaram quebra-galhos e truques que tornaram o nosso sistema
tributário o pior do mundo. E o mais custoso. As empresas e as pessoas
gastam dinheiro para ficar em dia com o Fisco.

Um dos truques mais escandalosos está no ICMS, imposto estadual cujas
alíquotas são fixadas em lei e reguladas pelo Confaz, conselho que
reúne os secretários estaduais de Fazenda. Há tetos para as alíquotas.

Foi aí que um talento das contas públicas inventou o "cálculo por
dentro". Isso mesmo, uma fórmula matemática que faz o milagre:
acrescenta ao preço "líquido" do produto (ou serviço) o valor do
imposto e calcula o imposto sobre o preço total.

Não passa no teste da boa lógica ou do simples bom senso. O imposto
incide sobre o valor da mercadoria (ou serviço) e ponto final. Está na
cara que colocar o imposto no preço e recalcular é um truque para
cobrar duas vezes. O resultado é que se cobra imposto sobre imposto,
criando-se uma alíquota acima do estipulado na lei.

Eis um exemplo, apanhado numa conta de telefone celular de São Paulo,
onde o ICMS é de 25% - e já pedindo desculpas ao leitor pelo excesso
de números. Na nota fiscal está escrito que o valor do ICMS é de R$
98,22 - que são 25% sobre uma base de cálculo, ali referida, de R$
392,88, total a ser pago pelo usuário.

Ora, retirando desse total o valor do imposto, dá o preço líquido do
serviço, certo? Temos, então: preço líquido do serviço, R$ 294,66; e
ICMS, R$ 98,22. Portanto, o imposto efetivamente cobrado representa
33,33% - uma alíquota ilegal.

Como é que isso passa nos Parlamentos e nos tribunais? Porque estão
todos - deputados, senadores, juízes e mais o Executivo - sempre em
busca de dinheiro dos contribuintes para gastar mais.

Ficamos, então, com uma carga tributária que é bem acima da média dos
emergentes (24% do PIB) e um sistema complexo e mentiroso, que passa
informações erradas ao contribuinte (como a que está nas contas de
telefone e de luz).

E para onde vai o dinheiro? Quando a carga era de 25% do PIB, o
governo federal chegou a gastar 5% do PIB em obras de infraestrutura.
Hoje, com a carga tributária muito maior, o investimento mal chega a
1,5% do PIB. O grosso do dinheiro vai para Previdência, pessoal e
custeio, incluindo programas sociais, que, aliás, são até baratos.

Eis o custo Brasil: pouca infraestrutura, muito imposto. Um problema
que está passando dos limites e trava o País. Foi crescer 7,5% no ano
passado e está tudo entupido.

O governo, o setor público, não cabe no Brasil. É preciso conter e
reduzir o gasto e a dívida pública, para poder começar a reduzir
impostos e juros. E facilitar a vida de quem quer fazer negócios
honestamente.

Con amigos como Moyano, ¿quién necesita enemigos? Mariano Grondona

La Nacion
Domingo 27 de marzo de 2011 | Publicado en edición impresa


EN la historia de las ideas políticas se llama pensadores malditos a
aquellos que se atrevieron a decir con crudeza lo que otros callaban.
Desde el punto de vista de estos pensadores, ellos fueron los únicos
sinceros, aunque fueran desagradables, porque revelaron los pliegues
más oscuros de la naturaleza humana, mientras que los demás pensadores
fueron apenas "biempensantes" porque sólo deseaban pasar por
"políticamente correctos" para no herir los sentimientos de su época.
"Pensadores malditos" fueron por ejemplo el florentino Maquiavelo
(1469-1527), el inglés Thomas Hobbes (1588-1679) y el alemán Carl
Schmitt (1888-1985). Este último, en vez de aceptar la versión
"biempensante" de que la vida política persigue el "bien común" de los
ciudadanos, una noción que venía desde Aristóteles, sostuvo que la
vida política, lejos de buscar esta idílica armonía consiste en la
lucha sin cuartel entre enemigos irreconciliables, cuyo único
propósito común es destruirse los unos a los otros en busca del poder
total.
Lo notable es que Carl Schmitt siempre fue considerado un pensador "de
derecha", próximo a los orígenes del nazismo y el fascismo, hasta que
una pareja de pensadores contemporáneos, el argentino Ernesto Laclau y
su esposa belga, Chantal Mouffe, habilitaron el pensamiento de Schmitt
al servicio de la izquierda a través de lo que se dio en llamar el
"posmarxismo", sosteniendo que la relación amigo-enemigo también
caracteriza a los que luchan por o contra el socialismo. Se dice que
el pensamiento de Laclau-Mouffe ha influido notablemente en la
presidenta Cristina Kirchner y el círculo que la rodea, algo que
coincide con su énfasis visible en las "relaciones de enemistad".
Pero aquí no nos interesa tanto rastrear el origen ideológico de
Cristina y Néstor Kirchner como aplicar a la situación argentina la
premisa "schmittiana" de que, hasta que no se encuentra el enemigo
contra el cual combaten los protagonistas, no se entiende del todo lo
que está pasando. Esta premisa es particularmente útil para describir
la compleja relación que hoy vincula al kirchnerismo, venido de la
izquierda, con Hugo Moyano, que proviene del "fascismo" sindical.
El enemigo íntimo
Según Schmitt, las relaciones de enemistad definen no sólo el combate
que libran un campo contra el otro sino también los vínculos
aparentemente amistosos "dentro" de cada campo. Quien me define no es
mi amigo sino mi enemigo porque, al oponerse a mí, marca mi estrategia
y mi destino. Cuando se enfrentan dos enemigos declarados, basta con
describirlos para saber qué pasa. ¿Cómo describir empero una situación
en la que el enemigo manifiesto se ha vuelto tan débil que invita a
ser ignorado, como hoy le ocurre a la oposición? Como una situación en
la que los propios "amigos", sintiéndose vencedores, empiezan a
sospechar unos de otros. Así ha ocurrido muchas veces en la historia.
Sólo cuando repelieron el desafío de Cartago encarnado en el temible
general Aníbal Barca, prevaleciendo sobre él al final de las terribles
Guerras Púnicas, los ejércitos romanos se volvieron unos contra otros
porque necesitaban, según la visión de Schmitt, un nuevo pescuezo para
degollar. A las Guerras Púnicas siguió entonces una larga y
sanguinaria guerra civil que desembocaría en la muerte de la república
romana y el nacimiento autoritario del imperio. Fue sólo cuando la
alianza entre la Unión Soviética y las potencias occidentales dejó
fuera del juego a Hitler y sus secuaces que comenzó la Guerra Fría
entre los flamantes vencedores.
¿Está pasando algo similar en la Argentina? La oposición al
kirchnerismo está demostrando tal debilidad, tal dispersión, que las
tensiones de la vida política empiezan a discurrir entre sus propios
vencedores, entre Cristina Kirchner y sus incondicionales de un lado y
Moyano y los suyos del otro. Los amigos de ayer, ¿lo seguirán siendo a
partir de hoy, mientras afilan sus espadas para ver quién se queda con
el poder?
La lucha entre los antiguos amigos es más difícil de rastrear que la
lucha entre los enemigos declarados porque tanto en el bando
cristinista como en el bando moyanista las antiguas muestras de
amistad han empezado a convivir con incipientes muestras de
hostilidad. Moyano continúa declarando que apoya a Cristina, pero hace
una semana la amenazó con una manifestación masiva frente al balcón de
la Casa Rosada, que, si se hubiera concretado, habría sido
interpretada como un insolente desafío. Amenazó pero no concretó su
amenaza, después de las sigilosas gestiones de Julio De Vido. La
relación de amistad-enemistad entre Hugo y Cristina está marcada, así,
por la ambigüedad. Esta ambigüedad, ¿podrá sostenerse por mucho
tiempo?
Moyano confesó que lo que quiere es más poder. ¿Está en condiciones la
Presidenta de satisfacer este deseo? Es difícil admitirlo porque,
siendo Moyano el dirigente más repudiado por la clase media, al
kirchnerismo gobernante le sería casi imposible franquear su ambición
sin comprometer las cifras por ahora favorables que acompañan a la
aspiración reeleccionista de la Presidenta.
¿Un populismo exitoso?
Al día siguiente de la derrota kirchnerista en las elecciones del 28
de junio de 2009, hubo la doble tentación de sobrestimar a la
oposición y subestimar al oficialismo. Dueña al parecer del nuevo
Congreso, el fiasco de la oposición fue desaprovechar la oportunidad
que se le había creado. ¿Podrá recrear a partir de hoy esta
posibilidad, por ahora frustrada? Aquí la última palabra no ha sido
pronunciada aún porque, a medida que se acerque la elección
presidencial del 23 de octubre, si a los opositores no los une el amor
podría acercarlos al menos el espanto ante la arremetida kirchnerista.
Pero también sobrevoló el análisis político otro factor coadyuvante:
la subestimación del kirchnerismo. La fórmula kirchnerista es, como ha
sido otras veces en nuestro pasado, el populismo , entendiéndose por
tal la alegre distribución de los recursos entre una vasta clientela
necesitada sin atender a la inversión, es decir, al futuro. Esta
fórmula siempre desembocó al cabo de pocos años en crisis económicas.
Pero esto no está ocurriendo ahora gracias a otro acontecimiento
capital: el alza de los precios internacionales, particularmente de la
soja. La demagogia populista, que había tenido hasta ahora patas
cortas , hoy goza de patas, si no "largas", por lo menos "no tan
cortas" debido a la nueva situación internacional. Alguna vez el
economista Juan Carlos de Pablo dijo que "los argentinos hacemos las
cosas mal y después nos asombramos cuando salen mal". Hoy, su certera
frase se ha dado vuelta hasta convertirse en la paradoja de que al
kirchnerismo, habiendo hecho las cosas mal, le está yendo bien.
A la larga, el modelo kirchnerista está condenado a morir, pero a la
corta lo ha puesto a la cabeza de las encuestas electorales. ¿Por
cuánto tiempo? Lord Keynes dijo alguna vez que "en el largo plazo,
estaremos todos muertos". Para el kirchnerismo la frase de Keynes
podría servir al menos hasta el 23 de octubre. Al contrario del
kirchnerismo en la Argentina, países como Uruguay, Brasil y Chile han
privilegiado el largo plazo y la inversión para aumentar decisivamente
el peso de la clase media. Pero este objetivo, beneficiando al país y
a los pobres, diluiría fatalmente el poder kirchnerista. Luis XV dijo
alguna vez: "Después de mí, el diluvio". En vida de él, gozó como
nadie del poder. Después de él estalló la Revolución Francesa, pero él
ya no estaba para pagar sus culpas. Desde una óptica perversa, tuvo
razón.

domingo, março 27, 2011

Otra crisis con la Corte Suprema Joaquín Morales Solá


Domingo 27 de marzo de 2011 | La Nacion


CARLOS Menem, Hugo Moyano y Ramón Saadi compiten por el rating de la
impopularidad entre los argentinos, pero cada uno sirve para distintas
cosas como aliado del kirchnerismo. El caso que llegó más lejos (no el
más inexplicable) es el de Moyano, porque provocó otra escalada en la
tensión que ya existía entre el Gobierno y la Corte Suprema. Los
máximos jueces del país se vieron, en los últimos días, como víctimas
de una intensa operación oficial para culparlos de pecados que no
cometieron. El Gobierno necesitaba que alguien se hiciera cargo de las
desventuras suizas de Moyano, aunque el propio Gobierno las dejó
crecer hasta que llegaron a la Justicia.
La política argentina tiene un arte singular para distraerse muy lejos
de las cuestiones centrales. ¿Quién es el culpable de las angustias
que sufre Moyano? ¿Un innominado intendente del conurbano que viajó a
Suiza, como denunció el propio Moyano? ¿La Corte Suprema de Justicia
por haber difundido en su portal de Internet que existía aquí un
exhorto de la justicia suiza con motivo de una investigación al jefe
de la CGT? ¿La ex embajadora suiza Carla del Ponte, porque era crítica
de los niveles de corrupción argentinos y del propio Moyano?
Gobierno y gremialistas sacaron en apenas cinco días los reflectores
del escenario verdadero. Las preguntas que debieron hacerse eran
otras: ¿hay en Suiza dinero de Moyano que no fue declarado en la
Argentina o que se obtuvo de manera ilegal? ¿Merece el exhorto suizo
una investigación propia de la justicia argentina sobre esos supuestos
delitos? ¿Qué relación existe entre el líder gremial y la empresa
Covelia, que giró a Suiza el dinero bajo sospecha? Todo eso
desapareció de la discusión política y de la pesquisa judicial.
La Corte Suprema es culpable de tener un sitio web para difundir la
información de los tribunales, según denunciaron funcionarios del
Gobierno y dirigentes sindicales. La decisión de poner en marcha ese
proyecto fue, al revés, una enorme contribución a la transparencia del
poder constitucional menos democrático por definición. Los jueces no
son elegidos por la sociedad; el secretismo de sus resoluciones lo
haría menos democrático todavía. El sitio web de la Corte recibe unas
100.000 visitas por día. El Gobierno está tentado, en fin, de cerrarle
la boca a otro canal informativo que no está bajo su control.
La certeza de los jueces supremos del país es que el Gobierno dejó
andar el exhorto contra Moyano y luego, cuando se encontró con el
grave desafío del viejo peleador, le endosó a la Corte una culpa que
nunca tuvo. En efecto, la oficina de asuntos legales de la Cancillería
retuvo el exhorto suizo durante diez días antes de girarlo a la Cámara
Federal. ¿Qué hizo la Cancillería durante esos días? ¿Es cierto que
Héctor Timerman nunca fue consultado por sus subordinados? En la Corte
hay una sola convicción: el Gobierno se enteró del exhorto y permitió
que el trámite siguiera su curso. Tal vez imaginó a un Moyano más
débil y más dependiente del cristinismo tras la irrupción de la
noticia. Las cosas no resultaron así. Moyano convocó a una virtual
huelga general y amenazó con llenar la Plaza de Mayo con camiones y
camioneros. El Gobierno terminó asustado.
La inferencia de la Corte no carece de argumentos. La Cancillería es
un organismo burocrático y sus funcionarios de carrera jamás olvidan
que existe una cadena de mandos. Ningún director de departamento
giraría a la Justicia un exhorto que inculpaba a Moyano sin notificar
a sus superiores y éstos al canciller y el canciller a la Presidenta.
Existe la remota posibilidad de que el canciller ignorara todo, pero
en ese caso ya debió temblar la Cancillería con desplazamientos,
cesantías y hasta el relevo del propio Timerman. En la Cancillería no
hubo ningún movimiento interno hasta ahora. Por eso, la suposición de
los jueces es ya una certeza: hubo consentimiento del Gobierno para
arrastrar a Moyano hasta los tribunales, pero la maniobra le salió
mal.
La culpa es, entonces, de la Corte, según el Gobierno. La intensa
acción psicológica de los kirchneristas llevó la inculpación hasta la
ex embajadora Del Ponte. Cualquier otro país estaría orgulloso de
haber tenido como embajadora suiza, hasta febrero último, a Carla del
Ponte, la ex fiscal general que ayudó a los argentinos a descubrir en
Suiza las cuentas de la corrupción política y la de militares acusados
de violar los derechos humanos, como fue el caso de Antonio Domingo
Bussi. Del Ponte persiguió obstinadamente a todos los criminales de la
guerra de los Balcanes y muchos de ellos murieron en la cárcel o están
presos. Es cierto, por lo demás, que fue crítica de la corrupción del
kirchnerismo y de los modos matones de Moyano. Pero no está
obsesionada con Moyano ni con los Kirchner ni con la Argentina.
Mientras esas cosas suceden en la Corte, el juez Norberto Oyarbide, al
que le cayó el exhorto de Moyano, podría estar cometiendo el delito de
violación de los deberes de funcionario público. El abogado Ricardo
Monner Sans pidió que se abra en la justicia argentina una
investigación sobre lavado de dinero y corrupción de funcionarios
públicos sobre la base del exhorto suizo. Oyarbide debió hacer eso
antes de que lo pidiera Monner Sans. Existe un antecedente: Alemania
envió un exhorto parecido en 2006 sobre Armando Gostanian. El juez que
lo recibió atendió el pedido alemán, pero extrajo testimonio de él
porque entendió que podía señalar delitos cometidos en la Argentina.
Se abrió una causa local y luego Gostanian fue procesado por eso. El
juez Ariel Lijo convocó en 24 horas a Monner Sans para que ratificara
su actual denuncia. Lijo estaría interpretando los hechos como
Oyarbide no lo hizo o no lo quiso hacer.
El problema de la política no sólo está en los desbarajustes del
Gobierno, sino también en el desconcierto de algunos de sus
opositores. Mauricio Macri aprovechará la inexplicable vacancia que le
están dejando el radicalismo y el peronismo disidente para lanzar
formalmente su candidatura presidencial en los próximos días de abril.
En la semana que se inicia, el jefe capitalino informará sobre la
fecha de las elecciones en su distrito. El peronismo disidente no
puede salir de una conformación que lo convierte en una confederación
de líderes provinciales sin proyección nacional. Felipe Solá intentó
en la semana que pasó quebrar esa inercia y buscó una solución
política, que es la tarea de los políticos. Duhalde lo despachó con
una negativa al día siguiente.
Dirigentes cercanos al senador Ernesto Sanz están evaluando la
posibilidad de postergar la interna con Ricardo Alfonsín hasta el 14
de agosto. La corriente de Sanz necesita garantizar la afluencia de
fiscales y la concurrencia de independientes, que nunca van a votar si
no tienen la obligación de hacerlo; en agosto la tendrán. Sanz no tomó
ninguna decisión todavía, pero fue terminante con una definición: No
me bajaré de la candidatura .
La eventual decisión podría ser entendible desde el punto de vista de
Sanz y del radicalismo, pero postergaría demasiado las definiciones en
la oposición. El propio sistema de alianzas también se demoraría
interminablemente. ¿Qué haría Elisa Carrió, ante esa indefinición,
luego de haber abierto las puertas a un diálogo posterior a la interna
radical prevista para el 30 de abril? Los radicales son a veces
difíciles de comprender: el alfonsinismo enhebró un acuerdo con el
kirchnerismo para las elecciones de Neuquén y el radicalismo aceptó
como propio al gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, un kirchnerista
confeso. Así no se puede , se oyó a Carrió.
Menem, Moyano y Saadi son pésimas compañías para cualquiera, pero el
Gobierno cree que la oposición le deja el margen suficiente como para
pasearse, impune, del brazo de todos ellos.

Gaudencio Torquato A democracia supletiva

O Estado de S.Paulo - 27/03/11

O poder das coisas suplanta o poder das ideias. A hipótese pode
parecer um disparate. Inserida, porém, no bojo da sociedade
contemporânea - emoldurada pela expansão econômica, despolitização,
pelo esfacelamento de doutrinas, luta por interesses setoriais e
grupais, administração de coisas materiais -, começa a ganhar sentido.
O território da política é o que mais sofre os efeitos dessa nova
ordem. E a razão é a crise que assola o modelo de representação. O
declínio dos partidos corrói a imagem dos mandatários e faz nascer
múltiplos aglomerados, os quais, por sua vez, procuram substituir a
esmorecida instituição política. E por que esta definha? Porque a
democracia deixou de cumprir seus compromissos para com a sociedade,
como ensina Norberto Bobbio. A descrença no sistema representativo faz
emergir polos de agregação e contestação fora do Parlamento. Nesse
vácuo desponta uma nova designação na fisionomia das nações
democráticas: democracia supletiva. A expressão, adotada pelo
sociólogo Roger-Gérard Schwartzenberg e que indica a existência de uma
subestrutura em auxílio à democracia representativa, cobre a
constelação de entidades que fazem micropolítica, a política do
varejo, das pequenas coisas.

Como se avalia a força desse fenômeno entre nós? Pela composição da
organicidade social. Tanto sob a dimensão vertical (classes sociais,
grupos e categorias profissionais) quanto sob o prisma
horizontal/espacial (regiões centrais e periféricas), espraia-se
vigorosa onda formada por entidades focadas na intermediação de
interesses: associações, sindicatos, federações, clubes, núcleos,
movimentos, etc. Na esfera das nações, o Brasil desponta com um vasto
território coberto pela democracia supletiva. Dispomos de uma rica
moldura de entidades. Algumas instâncias são bem aparelhadas, a
mostrar grupos atuantes, seja nas retaguardas corporativas - defesa de
interesses de setores negociais -, seja na vanguarda da cidadania, que
abriga o debate sobre temáticas coletivas, como sustentabilidade,
igualdade de gêneros, luta contra as drogas, proteção da criança e do
adolescente, segurança pública, entre outras. O que chama a atenção na
teia organizativa é o poder de mobilização de certos núcleos,
particularmente os que atuam na base da pirâmide social, hoje mais
parecida com um losango. Temos, já, 101 milhões de brasileiros na
classe média.

Sob esse olhar, surge a primeira observação: a massa laboral detém,
hoje, maior poder de barganha e pressão do que o eixo empresarial. É
patente o esmorecimento das tradicionais entidades empresariais, como
Confederação Nacional da Indústria (CNI), federações de indústrias,
associações comerciais e outras. No passado, definiam rumos da
economia. Hoje, mais parecem leões desdentados. Cedem espaço às
associações das cadeias produtivas, que, estas, sim, assumem funções
políticas nas frentes institucionais. Já as bases laborais urbanas
atingem o clímax de sua força, a partir do ciclo Lula e da legalização
das centrais sindicais. Endinheiradas e prestigiadas, essas entidades
dão o tom em múltiplos espaços da administração pública. Dirigem a
orquestra das relações do trabalho. O capital praticamente não apita
em matéria de política trabalhista. Os trabalhadores rurais, por sua
vez, não dispõem de um sistema de interlocução tão contundente quanto
o dos conglomerados urbanos. Sua imagem, ademais, é embaciada pela cor
vermelha das bandeiras do Movimento dos Sem-Terra, que, mesmo
desprestigiado, encampa a agenda rural. Já a representação empresarial
do campo expressa discurso mais harmônico que a urbana. Sua imagem,
porém, resvala pelo extremo conservadorismo.

Ainda na parte inferior da pirâmide/losango, formam-se as associações
de bairros, que atuam de maneira pragmática na arena institucional,
funcionando como extensões da representação política. As questões
locais entram no menu servido aos políticos. Nesse vasto território, e
até mais em cima, assumem destaque as vertentes religiosas, que, ao
lado da defesa de crenças e dogmas, também começam a vestir cores
políticas. Passam a entoar o canto geral dos anseios coletivos, como a
defesa do meio ambiente, que, por sinal, é o tema deste ano da
Campanha da Fraternidade, patrocinada pela Igreja Católica. Igrejas e
credos desenvolvem, à sua maneira, a democracia supletiva. E saindo da
base para o meio, expande-se a vasta cadeia organizativa sob a qual se
abrigam profissionais liberais, habitantes do centro e do topo da
pirâmide. Trata-se de uma rede corporativa com poder de persuasão e
forte articulação junto às instituições políticas, posição que lhe
garante escudo normativo. Mas a influência midiática dos polos
centrais acaba se diluindo nos variados compartimentos que conduzem as
demandas de cada grupamento.

O contingente jovem, que se retraiu após a mobilização dos
caras-pintadas da era Collor, recomeça agora a se fazer presente nas
ruas, sendo esta a boa novidade na paisagem de nossa democracia
supletiva. O mais recente movimento dos jovens, em São Paulo, fazendo
pressão contra o aumento da passagem de ônibus, aponta para o
despertar de segmento considerado transcendental para a vivificação de
nossa democracia. Eventuais mobilizações que ocorrem no território são
motivadas, porém, menos em defesa de ideários e mais por proteção ao
bolso. Os jovens continuam apartados da esfera de participação
política.

Por último, ressaltam as correntes que se formam em defesa da
igualdade de gêneros e raças, algumas responsáveis pelas maiores
concentrações de massa no País, como a Parada Gay de São Paulo.

Nossa democracia supletiva tende a se expandir, no bojo da
conscientização social, da expansão econômica, da melhoria de padrões
de vida e do declínio dos mecanismos clássicos da política, como
doutrinas, partidos, Parlamentos e oposições. A perspectiva é
alvissareira. Afinal, esse é o oxigênio que vivifica todos os poros do
corpo social.

JORNALISTA, É PROFESSOR TITULAR DA USP E CONSULTOR POLÍTICO E DE COMUNICAÇÃO.

VINÍCIUS TORRES FREIRE
Futricas público-privadas
 VINÍCIUS TORRES FREIRE

FOLHA DE SÃO PAULO - 27/03/11

INTEGRANTES do governo Dilma Rousseff têm batido muito papo e até boca
com gente do setor privado. Mas fala pouco com o público, e fala pouco
em público.
Não se trata de saudade da logorreia destrambelhada de Lula, que, no
entanto, falava também em público e para o público, ainda que
disparates. Mas de observar que tem faltado clareza de programas,
metas, normas de conduta e de políticas e começa a sobrar intriga
demais. Parte delas, reconheça-se, "restos a pagar" do governo
luliano.
Há ou havia intriga e disputa de espaço de poder entre a Casa Civil de
Antonio Palocci e o Ministério da Fazenda de Guido Mantega. O atrito
direto, ou mediado por frituras e notinhas na imprensa, arrefeceu
depois do chamado de Dilma Rousseff, faz dez dias.
Mas reapareceu na disputa por cadeiras da direção da Caixa Econômica
Federal. Mantega, pelos indícios, procura reservar a direção a nomes
de carreira do banco. A Casa Civil, em parte com carta branca da
presidente, procura preservar os interesses da aliança política com o
PMDB, com que muita gente esquisita pode parar no comando de um dos
quatro maiores bancos comerciais do país.
Por falar em CEF, há o risco de que a taxa de interferência política
na nomeação de diretores do banco seja maior que a da época de Lula.
Por falar em política e empresa, o governo envolveu-se em
esquisitíssima intervenção no comando da Vale. A bem da verdade, a
direção da Vale também gosta muito de fazer política, quando
interessa, inclusive agora, recorrendo a políticos do governo à
oposição -pois a Vale tem interesses políticos regionais também.
Dizer apenas que ocorre uma interferência indevida do governo na
administração de uma empresa, uma das duas maiores do país, é, porém,
chorumela mercadista farisaica. As grandes empresas brasileiras no
final das contas adoram uma intervenção federal, em particular na
forma de empréstimos subsidiados, sociedades e apoios à formação de
oligopólios. O problema maior mesmo é saber o que o governo quer ao
bulir com a Vale.
Roger Agnelli, presidente da empresa, virou desafeto de Lula quando a
Vale deu de cortar empregos e investimentos em meio à crise de 2008.
Mas a intervenção de agora não pode ser apenas vendeta. E está a cargo
de um ministro de Estado, Mantega, da Fazenda.
A questão da Vale não é um único "resto a pagar" das intrusões
governistas da era Lula. Mas demonstra o gosto continuado do governo
pela negociação nada transparente de "parcerias público-privadas",
para dizê-lo de modo sarcástico.
O governo ainda negocia, por exemplo, a arrumação de um negócio
malfeito, o leilão da hidrelétrica de Belo Monte -o Grupo Bertin, sem
grana, saiu do negócio. Deve entrar a Vale. Ou a Vale e alguma outra
grande empresa. Estão fazendo contas para ver se vale a pena. Mas o
governo está a "observar" o caso.
Coisa parecida acontece com o trem-bala fantasma de Dilma. Desde que
começaram as tratativas oficiais a fim de leiloar a concessão do
trem-bala, há intervenção do governo na formação dos consórcios, afora
a batelada de subsídios concedidos para que ela fique de pé.
O meio de campo está embaralhado. E segredoso demais.

Um itaparicano em Paris JOÃO UBALDO RIBEIRO

O GLOBO - 27/03/11

Já estive em Paris algumas vezes, mas, cretino topográfico que sou,
nunca aprendi a andar na cidade. Assim como em relação a outras
grandes e famosas cidades estrangeiras onde também já estive ou morei,
sempre escolho o lado errado. "É por aqui", digo eu, e é
invariavelmente por ali, jamais por aqui. Não falha e creio mesmo que
eu talvez até pudesse servir de guia para visitantes, porque, para
fazer indicações corretas, teria somente que me dirigir ao lado oposto
do que me parecesse certo, embora a experiência pessoal me tenha
demonstrado ao longo da vida que a escolha não é simples, porquanto,
depois de levar em conta essa deficiência, penso, penso e, voilà!,
erro outra vez. Ou seja, não importa o tempo gasto no exame do rumo a
tomar, a conclusão é invariavelmente errada, acho que se trata de uma
espécie de lei científica ou imposição de um carma ingrato.

No caso de Paris, nunca conversei com ninguém que tenha estado aqui
que não conheça intimamente todos os cantos da cidade, com a
familiaridade de quem fala sobre seu quintal. "Ali na feirinha do
Marais", diz um, com o ar de um carioca mencionando a feira hippie da
Ipanema. "Esse restaurante fica pertinho da estação Vavin, é lá que eu
costumo bater um papo com o pessoal de Montparnasse, é uma turma ótima
que eu tenho lá", relata outro, até com um certo tédio por não haver
canto de Paris que já não haja desbravado.

Esse quadro, para mim tão humilhante, é ainda composto pelo que meus
colegas escritores e jornalistas costumam borbotar em crônicas e
reportagens, ou seja, o conhecimento absoluto da obra de todos os
artistas cuja vida é ligada a Paris. A maior parte, imagino eu, só não
descreve sua amizade estreita com Toulouse Lautrec, Edith Piaf, Sartre
ou Picasso porque eles já morreram. Se vivos estivessem, sairiam todos
para jantar na Jupe Gonflante (nome que acabei de inventar) velhíssima
taverna de que os Dumas eram frequentadores habituais, onde se bebe
absinto e se come um fantástico canard aux sanglots longs (prato cujo
nome também acabei de inventar), contanto que se seja amigo do Gilles
Bavard, mitológico cozinheiro que só prepara esse prato para seus
amigos pessoais e tem ataques de fúria quando alguém pede o vinho
errado, pois que só admite alguns tintos do vale do Loire (tampouco
sei se há vinhos tintos produzidos no vale do Loire, que também não
sei direito onde fica e só sei que é na França, porque me ensinaram no
ginásio) e qualquer outro deve ser rejeitado com indignação.

Que vontade eu tinha de estacar diante de um prédio centenário perto
da Place de la Concorde e entrar numa epifania em que me viesse à
mente a obra dos grandes arquitetos e urbanistas que povoam a história
de Paris e da França! Os que escrevem sobre viagens a Paris conhecem
todos eles e são capazes de explicar o seu trabalho em minúcias
técnicas e estéticas fascinantes, não cessando de, aqui e ali,
salpicar uma palavrinha sobre os detalhes de certa cariátide que mira
o Sena, ou a pequena estatueta de Baco encarapitada na cimeira no
prédio carinhosamente conhecido, desde o tempo de Napoleão, como le
petit Capitole (de novo, tudo inventado por mim agora mesmo), que só
não conhece quem nunca saiu de Niterói. E como eu gostaria de fazer
comentários como "este vinho tem uma linhagem plebeia, mas seu buquê
meio sonso denuncia certa fanfarronice inocente, que cativa os
paladares mais ingênuos e ocasiona uma condescendência indulgente em
quem o experimenta".

Pensei em mentir um pouco, depois de passar a noite consultando o
Google, para em seguida escrever qualquer coisa como "Conversando com
Monet na rive gauche", mas acabei desistindo, não consigo a
familiaridade que nos outros é congênita. Nem mesmo algo mais modesto,
tal como "Uma visita ao Louvre", até porque nenhum dos outros sequer
se digna a falar no Louvre, por se tratar de coisa de iniciantes, já
que, para os conhecedores, nada mais cafona do que visitar o Louvre,
esse museu tão batido e algo passé, aonde só vai quem nunca esteve em
Paris e aprecia a companhia de turistas americanos e japoneses. A
Torre Eiffel, nem pensar, o Arco do Triunfo só com um bocejo distante,
a avenida Champs Elysées apenas para mostrá-la entediadamente a um
parente do interior, o Moulin Rouge exclusivamente para suscitar um
risinho de mofa contra quem ousa perguntar por ele.

Tristes circunstâncias, que fazem com que eu me recolha às minhas
limitações e, envergonhado, reconheça que não tenho nada a acrescentar
ao que já escreveram e ainda escrevem os meus colegas que visitam
Paris. Estou passando uma semana aqui e não me apareceu nada para
escrever que não possa vir a ser tido como uma embaraçosa demonstração
de insipiência terminal e completa falta de traquejo.

Dessa forma, peço desculpas a todos os que desaponto com essas
observações e solicito vênia para dedicar as últimas linhas desta
crônica às dúvidas que talvez ainda assaltem alguns amigos e
contemporâneos lá da ilha. Ary de Maninha certamente ficará
decepcionado em saber que, aqui em Paris, não vi nem sinal de mulher
de peito de fora, como nos levavam a crer os filmes com Martine Carol,
Françoise Arnoul e, mais recentemente, Brigitte Bardot. A Toinho
Sabacu, faço saber que diferentemente do que contava o finado Maneco
Brilhantina, depois de sua propalada e nunca provada viagem a Paris,
nenhuma francesa tarada quis me agarrar após saber que eu era
brasileiro. E, para encerrar, comunico a Zecamunista que,
diferentemente do Brasil, onde todos os políticos são de esquerda,
aqui muitos deles se declaram de direita. Deve ser por isso, Zeca, que
a França não vai para a frente e aqui não tem nada que não seja melhor
no Brasil.

Tão bela e tão brega
DANUZA LEÃO

FOLHA DE SÃO PAULO - 27/03/11

ELIZABETH TAYLOR foi a mulher mais bonita do cinema; existiram outras,
também deslumbrantes, mas que não tiveram seu brilho de estrela. Até
tiveram, mas por um tempo curto. Ava Gardner, Garbo, Kim Novak e
outras beldades, aos primeiros sinais de envelhecimento, se trancaram
em casa -em muitos casos bebendo- para não serem mais vistas, mas não
ela.
Elizabeth, depois dos sets de filmagem, continuou no palco da vida, e
nunca desistiu de ser feliz; foram oito casamentos, um recorde.
Uma de suas declarações: "nunca dormi com homem algum, a não ser com
meus maridos; que mulher pode dizer a mesma coisa?"
Se disse a verdade, nunca vamos saber, mas é bem possível. No fundo,
ela era conservadora -à sua maneira.
A beleza de Elizabeth não se limitava aos olhos: tinha um nariz
perfeito e seus traços eram de uma harmonia de tirar o fôlego.
Um rosto tão bonito fazia esquecer sua baixa estatura, os seios
grandes demais para seu tamanho -e sempre foi gordinha.
Tendo passado a vida inteira em estúdios de filmagem, sempre como
grande estrela, ela nunca soube o que era a vida normal. Achava que
tinha direito a tudo, como uma menina mimada.
Uma vez uma fã chegou perto dela e disse as coisas convencionais, tipo
"você é linda, te adoro" etc. Essa mulher tinha na lapela um broche
com um magnífico diamante; Liz olhou e disse, candidamente: "quer me
dar de presente?"
Para ela, isso seria normal. Detalhe: a mulher não deu.
De outra vez, estava no baile Proust, no fabuloso castelo Ferrières,
dos Rothschild, e quando a anfitriã, Marie Helène, se queixou da
despesa para manter a imensa casa, ela perguntou: "por que você não dá
para mim? Eu e Richard (Burton) poderíamos cuidar dela". A realidade,
para Elizabeth, não existia, ou melhor, ela não conhecia.
Muito álcool, muitas drogas, muitas plásticas, muito botox. Em sua
última imagem, a deslumbrante atriz estava quase irreconhecível; seu
rosto estava deformado, inchado, uma desolação. Mesmo assim, nunca se
escondeu dos fotógrafos nem deixou o palco, não mais do cinema, mas
dos acontecimentos.
E era uma boa amiga: quando Peter Lawford foi internado na clínica
Betty Ford por seus excessos, ela se internou também, para dar uma
força, e seu copeiro ia todos os dias servir a refeição predileta de
seu amigo. Elizabeth passou a vida rodeada por gays, e não ouvi falar
que tenha tido nenhuma amiga mulher, a não ser Debbie Reynolds, de
quem roubou o marido sem a menor cerimônia.
Ela era tão bonita que ninguém nunca notou o quanto era cafona. À
medida que o tempo foi passando, seus penteados e suas roupas eram o
suprassumo da breguice de Hollywood, cidade campeã no quesito. Mas sua
beleza era tão grande que ela podia se dar ao luxo de se vestir
absurdamente mal.
Dependendo dos papéis que representava, quanto mais despojada, mais
natural e mais simples, mais deslumbrante era.
E corajosa: tinha uma saúde frágil, e depois de uma cirurgia na qual
foi submetida a uma traqueostomia, saiu do hospital direto para uma
festa, com um colar que era um fio de platina e um grande diamante
cobrindo a cicatriz do pescoço. E passou a noite dizendo, sorrindo: "é
uma espécie de band-aid que eu inventei".
Foi a última estrela de uma época que com sua morte acabou para sempre.

Ferreira Gullar A espada de Damocles

FERREIRA GULLAR
A espada de Dámocles

FOLHA DE SÃO PAULO - 27/03/11

A ameaça maior que restou está no uso pacífico da energia atômica, que
se mantém nas usinas nucleares pelo mundo

ESTA MINHA mania de dizer que a vida é inventada pode nos ajudar a ver
mais claro algumas coisas. Por exemplo, a energia atômica sempre
existiu, mas era como se não existisse, até que cientistas a
descobriram e inventaram meios de utilizá-la. Isso poderia não ter
acontecido, ou ainda não ter acontecido, dependendo de uma série de
fatores. Tanto assim que, durante milênios, o homem viveu sem se valer
desse tipo de energia.
Afora a força de seus braços, recorreu à tração animal, à força dos
ventos e das águas, até que inventou modos de utilizar o vapor e a
eletricidade. Mas lá um dia descobriu-se que a desintegração dos
átomos poderia gerar uma energia muito mais poderosa do que todas as
energias conhecidas. E poderia ser usada tanto bélica quanto
pacificamente.
O uso bélico teve precedência: construíram-se bombas que, em Hiroshima
e Nagasaki, mataram centenas de milhares de pessoas.
Isso foi em 1945, no final da Segunda Guerra Mundial. Aí começou a
Guerra Fria e o equilíbrio de terror determinado pelos arsenais
atômicos norte-americanos e soviéticos. O mundo viveu, então, décadas
de pânico permanente, temendo todos os dias que algum fato aleatório
provocasse a guerra nuclear e, com ela, o fim da humanidade, uma vez
que aquelas duas potências militares dispunham de poder atômico capaz
de liquidar várias vezes a vida no planeta. Bastaria que um foguete
extraviasse, acidentalmente, e tomasse a direção de um daqueles
países.
Por sorte, isso não aconteceu, a Guerra Fria acabou e com ela a
corrida atômica. Não obstante, os arsenais nucleares não foram
inteiramente destruídos. Além disso, outros países também possuem esse
tipo de arma, e há ainda os que trabalharam para tê-la. De qualquer
modo, a possibilidade de uma guerra atômica mundial parece descartada.
Mas não a ameaça nuclear em si mesma.
Paradoxalmente, hoje, a ameaça maior, que restou e se mantém, está no
uso pacífico da energia atômica, isto é, nas usinas nucleares
espalhadas pelo mundo.
É evidente que o que me leva a escrever sobre esse tema, agora, é o
terremoto que atingiu o Japão. Dele decorreu um tsunami devastador que
atingiu a usina nuclear de Fukushima, a cerca de 240 quilômetros de
Tóquio. Em poucas horas, o grau de radiação, provocada pela explosão
de um dos reatores, subia mil vezes acima do nível normal. Duzentas e
dez mil pessoas tiveram que ser, imediatamente, evacuadas da região.
Depois disso, apesar das providências tomadas pelos técnicos, mais
três reatores explodiram, vazando vapor, cujas consequências, até o
momento em que escrevo, ameaçavam contaminar a população da capital
japonesa.
Esse fato trouxe, inevitavelmente, à memória de todos, a explosão do
reator central da usina de Tchernobil, em 1986, na antiga URSS, tido
como o maior desastre nuclear já ocorrido. O total de mortos, ao logo
dos anos, calcula-se entre 30 e 50 mil.
Se no caso atual da usina japonesa, a causa foi natural, o acidente de
Tchernobil, segundo os técnicos, foi provocado por erros humanos. Como
afirmar que não voltarão a ocorrer em qualquer outra usina? A alta
tecnologia das usinas japonesas não impediu o desastre, cujas
consequências últimas ninguém pode prever. Tudo isso prova que não há
garantia de segurança. E o lixo atômico, onde iremos sepultá-lo? Já se
fala em pô-lo na órbita da Terra! Já pensou?
A pergunta que, inevitavelmente, as pessoas se fazem é: por que manter
funcionando tais usinas, que são um risco permanente para todos os
seres vivos do planeta?
Não está escrito em nenhum livro sagrado que a energia atômica tem que
ser mantida, a qualquer preço. Há outros tipos de energia no mundo,
cuja produção é inofensiva. Se a utilização das energias solar e
eólica, em escala capaz de atender as necessidades atuais da
humanidade, terá alto custo, não será maior que o das usinas
nucleares, não apenas com sua segurança e manutenção, mas, sobretudo,
com a perda de vidas humanas, a destruição do meio ambiente e os
desastres econômicos, como o que agora atinge o Japão: cerca de US$
250 bilhões.
Por que teremos que viver com essa espada sobre nossa cabeça?

Miriam Leitão No mar,de novo

No mar, de novo:: Míriam Leitão
Não é, como bem sabemos, a primeira vez que Portugal está endividado e
sem governo. O jornal "Financial Times" sugeriu, em aberta provocação,
que o país se torne um dos estados brasileiros.

De novo, com antecedentes históricos: os ingleses incentivaram um
evento assim há 203 anos. Portugal tem números assustadores e é mais
uma pedra que cai no caminho da Europa.

O que de novo é triste é que o país passou por um momento de
prosperidade que produziu um salto nos últimos 20 anos. E agora se
afunda numa conjuntura de difícil saída. Para ser resgatado, precisará
pedir ajuda à Europa e ao FMI que pode chegar a 50% do PIB; para ter
essa ajuda, precisará aprovar um programa de ajuste, que semana
passada foi rejeitado levando à queda do primeiro-ministro José
Sócrates.

Portugal é pequeno para o tamanho da Europa, mas sua capacidade de
contágio é grande. A Espanha, que tem também seus próprios problemas,
está exposta ao risco português. Além disso, ele será o terceiro país
a precisar de socorro depois de Grécia e Irlanda.

Quem viveu os anos 1980 na América Latina sabe o fim da história:
terminará havendo um grande processo de renegociação da dívida de um
grupo de países europeus, com a ajuda dos países centrais, como a
Alemanha, e perdas para os credores e dor para a população.

A saída nunca é fácil. O PIB português é de US$247 bilhões, a 50ª
economia do mundo, menos da metade do PIB do estado de São Paulo. A
população é um pouco menor do que a do estado do Rio. Atualmente, o
nível de endividamento das famílias supera 100% do PIB, porque houve
muito incentivo ao crédito imobiliário, e os imóveis caíram 30% em
relação aos níveis de 2008. Há brasileiros aproveitando os altos
preços aqui e comprando imóveis no país. A dívida pública é 87% do
PIB, mas com vencimentos pesados a curto prazo.

Como o mercado acha que o país não conseguirá fazer o ajuste
necessário, tem pedido juros cada vez mais altos, em 7,7% de taxa e
isso leva a rebaixamentos das agências de risco, elevando mais os
juros: um círculo vicioso que o Brasil conheceu bem nos seus momentos
de alto endividamento externo. O empresário português Jaime Gomes, do
setor farmacêutico, conta o clima do país: - A situação não está
fácil, os impostos estão elevadíssimos. Os bancos estão endividados,
como o governo, e por isso há pouco crédito e com spreads altos. As
empresas não conseguem empréstimos.

O desemprego está mais alto que nunca, em 11%. A entrada na Zona do
Euro foi demasiado boa para o país. Criou uma ilusão tanto para o
governo quanto para a população. Foram concedidos muitos benefícios
salariais, de aposentadorias, além de saúde e educação de graça.
Estímulos insustentáveis que elevaram o déficit público. Foram dados
estímulos à compra de imóveis com juros baixos na época da bonança.
Neste momento, Portugal já está sob intervenção internacional, embora
não admita. É um embuste para enganar as pessoas.

Os economistas ouvidos aqui no Brasil apontam que é o mesmo caso da
Grécia. Com um déficit comercial de US$22 bilhões, pouca
competitividade, o país precisaria desvalorizar sua moeda para
exportar mais. Amarrados ao euro, que lhes deu crescimento e sensação
de prosperidade, eles agora não têm o recurso da desvalorização.

A ajuda da Europa nos anos 90 e a moeda comum a partir de 2002
elevaram a situação social e econômica do país, mas agora o euro virou
camisa-de-força. Paulo Elísio de Souza, presidente da Câmara
Portuguesa de Comércio do Rio de Janeiro, conta outra semelhança com o
caso grego: - Temos uma crise econômica que virou crise política.

O governo precisava aumentar a arrecadação e subiu impostos. Isso
virou queda de produção. O governo tomou medidas que reduziram
salários e aposentadorias. Os salários dos servidores sofreram quedas
de até 10%. O povo sentiu e foi para as ruas protestar. Os analistas
dos bancos dizem que a queda do governo era um risco no radar. No ano
passado, a oposição ameaçou votar contra, mas no fim aprovou o
primeiro pacote de medidas.

Na semana passada, um novo pacote foi derrubado no Parlamento, e o
primeiro-ministro renunciou. O problema é que o pacote de ajustes é a
exigência para o socorro internacional BCE-FMI. E está cada vez mais
difícil cumprir qualquer promessa. Só em abril, vencem 5,3 bilhões; em
junho, 6,9 bi, até o fim do ano, 23,6 bilhões.

No ano que vem, outros 21 bi. A população está envelhecida: apenas 16%
têm menos de 15 anos; e acima de 65 anos são 20% da população. O
déficit público está acima de 8%, segundo a Eurostat. A pauta de
exportação é pequena e o país não tem vitalidade econômica. Numa
história de grandes feitos e colapsos, de riquezas súbitas e dívidas
desmoralizantes, Portugal vai de novo atravessar o mar salgado do
empobrecimento. E os credores são implacáveis quando o devedor está se
enfraquecendo.

Os economistas brasileiros e os relatórios das empresas de auditoria
dizem as mesmas coisas: medidas profundas de austeridade, para
reconquistar a confiança dos bancos que financiam a dívida, para assim
reduzir o custo de carregamento. O sonho de país europeu próspero
cobra uma conta amarga. Em vez de falar de mais um relatório de banco
ou empresa de risco de crédito, melhor é ler Fernando Pessoa: "Talvez
que amanhã/Em outra paisagem/Digas que foi vã/Toda essa viagem/Até
onde quis/Ser quem me agrada?/Mas ali fui feliz/Não digas nada."

A história parece a mesma: a queda de Portugal torna mais difícil a
situação da Espanha. O país é pequeno, mas é um novo passo da grande
encrenca europeia. Ou como diria, de novo, Pessoa: "Cada um de nós é
uma sociedade inteira." Não há pequenos países no mundo conectado de
hoje.

FONTE: O GLOBO

Durou Caldas Poder autoritário

Quando Lula tomou posse em 2003 muita gente festejou com o argumento
de que era necessário passar pela experiência do PT no poder para o
País apressar o passo na construção do futuro com mais harmonia e
menos beligerância. Em seus 23 anos de existência até então, o PT
fizera oposição agressiva, belicosa e sistemática a todos os governos
que passaram pelo Planalto. Foi contra a Constituição de 1988, contra
a eleição de Tancredo Neves, contra o Plano Real, contra o pagamento
da dívida pública, contra as privatizações, contra o fim dos
monopólios, contra as políticas monetária e cambial de FHC, contra o
Proer, contra a Lei de Responsabilidade Fiscal, contra a reeleição,
enfim contra tudo o que não vinha do PT. E, é preciso reconhecer, na
maioria das vezes foi bem-sucedido na adesão popular ao estilo "sou
contra".

Ao chegar ao poder o partido tratou de esquecer os seus "contras" e
renegou seus credos: não mudou uma vírgula na política econômica de
FHC, que tanto combatera, não desfez as privatizações, respirou
aliviado com o Proer, aprofundou o Plano Real, elevou juros, pagou e
multiplicou a dívida pública, para alegria dos banqueiros, que tanto
xingara no passado. Aprendeu? "

A prática é o critério da verdade", ensinou Karl Marx. Foi a prática
de governar que levou Lula e o PT a enxergarem a verdade que
repudiaram quando eram oposição. E aprenderam. Algumas vezes bem
rápido, como ao conduzir a política econômica de FHC. Outras, nem
tanto. Do acervo de lento aprendizado faz parte o estilo autoritário
na relação com a sociedade, que explica o apoio político de Lula a
ditadores e o desprezo pelos direitos humanos violados em países como
Irã e Cuba. O autoritarismo está também na tentativa de Lula de criar
conselhos para controlar a imprensa, a cultura e a liberdade de
expressão e criação. Nisso sua sucessora aprendeu mais rápido. Para
não deixar dúvidas, ela vive repetindo preferir "o barulho da imprensa
livre ao silêncio das ditaduras". E critica abertamente a violação dos
direitos humanos no Irã.

Por isso, se partiu de Dilma Rousseff, surpreendeu a tentativa de
interferir na diretoria de uma empresa privada, a Vale, e tirar da
presidência um executivo que já foi e deixou de ser o preferido do
governo. Lula tentou e não conseguiu degolar Roger Agnelli desde a
crise financeira de 2008, que levou a Vale a demitir funcionários. Por
mais que as novas contratações na empresa tenham superado as
demissões, alguns meses depois, Lula persistiu na degola porque a
direção da Vale se recusou a instalar usinas siderúrgicas em Estados
governados pelo PT e onde não fazia nenhum sentido econômico
construí-las.

Se o desempenho de Agnelli não é satisfatório, cabe aos acionistas da
Vale decidirem afastá-lo. Para o governo é constrangedor seu ministro
da Fazenda, de quem se espera conduta séria e transparente, procurar
às escondidas o dono do Bradesco, maior acionista da empresa, e pedir
a cabeça de seu presidente. Não se sabe se o ministro da Fazenda foi
incentivado por Lula, por Dilma ou se agiu por sua conta e risco. Mas,
das três alternativas, a que causa surpresa e decepção seria ter a
iniciativa partido da presidente Dilma. Trata-se de um descabido gesto
autoritário que se imaginava página virada em sua conduta.

Se o governo não respeita o direito de uma empresa privada ser
administrada por seus acionistas, imagine como age em empresas
públicas, onde o acionista controlador não é identificado - porque são
todos os brasileiros - e o presidente da República se considera o
dono, por ter sido eleito pelo voto. Por isso as empresas estatais são
usadas para abrigar políticos derrotados nas urnas (vide Geddel Vieira
Lima, do PMDB, que acaba de ser nomeado vice-presidente da Caixa),
privilegiar empresas amigas com empréstimos e prestar favores a
políticos. Servem, enfim, a toda sorte de negociação de interesse de
quem está no poder. Uma empresa pública deve servir ao interesse
público, à população. No livro Em Brasília, 19 horas, o jornalista
Eugênio Bucci narra sua saga em levar à Radiobrás o conceito de
empresa pública. Não conseguiu.


Jornalista, é professora da PUC-Rio

FONTE: O ESTADO DE S. PAULO

Dora Kramer Itamaraty, o retorno

Soa algo simplista a interpretação de que o voto do Brasil no Conselho
de Direitos Humanos da ONU em favor de uma investigação sobre
violações cometidas no Irã seja mera expressão de divergências entre a
presidente Dilma Rousseff e seu antecessor.

As coisas postas assim dão a entender que o governo se mova pela
dinâmica da disputa entre o governo anterior e o atual. O raciocínio
absorve como correta a lógica maniqueísta, muito ao gosto do
ex-presidente Lula, de que as circunstâncias obedecem a regras de
fidelidade ou infidelidade partidária e, sobretudo, ignora a atuação
da diplomacia brasileira até o advento da pirotecnia presidencial em
vigor nos últimos oito anos.


Nesse período, tudo no governo girou em torno da figura de Lula,
inclusive a condução da política externa por um chanceler também
obcecado pela posição de protagonista permanente dos fatos.


O que tivemos com Lula e Celso Amorim é que foi o ponto fora da curva.
O que temos agora, com Dilma e Antonio Patriota, é a retomada de
retórica e atuação mais condizentes com a tradição do Itamaraty: a
tomada de posições externas coerentes com os interesses internos do
País sem brigar com a realidade nem adotar um ativismo em desacordo
com as condições objetivas do Brasil para por vezes defender o
indefensável.


O que se prega lá fora não pode ser diferente do que se pratica aqui
dentro, é a conduta institucional preferida por Dilma e que havia sido
substituída pelo personalismo de Lula.


Se o País subiu de patamar não foi apenas porque se fortaleceu
economicamente, mas porque fez isso em regime democrático, o que
inclui obviamente a defesa do respeito aos direitos do homem. Em todas
as nações sem distinção.


Com os dados à disposição parece precipitado afirmar que a política
externa do País tenha sofrido uma guinada. Por ora o que se vê é uma
mudança nas ênfases e nos procedimentos tendo em vista a retomada de
valores essenciais em regimes de liberdade, a volta, digamos assim, à
normalidade.


É o que está dito no voto na ONU: "O Brasil acredita que todos os
países, sem exceção, têm desafios a serem superados na área de
direitos humanos e espera que os principais copatrocinadores dessa
iniciativa (o envio de um relator especial ao Irã) apliquem os mesmos
padrões a outros possíveis casos de não cooperação com o sistema de
direitos humanos das Nações Unidas".


A ideia não é divergir de Lula, mas restabelecer a coerência que se
espera, quando a oportunidade surgir, se aplique também a aliados
caros ao Brasil. Cuba e Venezuela, por exemplo.


Útil ao agradável. A respeito de supostas divergências entre Lula e
Dilma convém prestar atenção ao seguinte: enquanto ele certamente se
mantém absoluto no que tange ao paladar dos mais pobres e dos
remediados emergentes, ela vai conquistando a classe média dita assim
tradicional, que vê na conduta da presidente um salto de qualidade em
relação ao antecessor.


Na hora de uma disputa eleitoral, Lula e Dilma estarão juntos no mesmo
projeto de poder e será muito útil a ambos a conjunção desses
eleitorados.


Se essa percepção não estiver equivocada, nas próximas eleições a
oposição terá de cortar um dobrado para reunir condições não de
vitória, mas de competitividade.


Carne ou peixe? O prefeito Gilberto Kassab discorda da avaliação aqui
exposta, segundo a qual seu PSD nasce sob a égide da falta de
identidade por se declarar ao mesmo tempo disposto a "ajudar" o
governo e manter a parceria com o PSDB, maior partido de oposição.
Kassab insiste no conceito da "independência" e argumenta que o
partido não tem identidade definida porque ainda está em fase de
formatação. "A partir de agora é que vamos definir o perfil
doutrinário da legenda", diz.


Convenhamos, porém, que a apropriação (indevida, segundo a família
Kubitschek) da sigla JK não tenha sido um primeiro passo que propicie
uma boa imagem.


FONTE: O ESTADO DE S. PAULO

Nerval Pereira Desafios na gestão

Um dos pontos fundamentais da discussão política nos últimos anos,
principalmente durante as campanhas presidenciais, tem sido o
antagonismo entre o "choque de gestão", que defende um Estado menos
inchado, e por isso mais ágil, com indicadores que meçam sua
eficiência, e o Estado forte, que estende seus tentáculos em todas as
direções.

A presidente Dilma Rousseff passou a campanha eleitoral garantindo que
não faria nenhum ajuste fiscal, que seria desnecessário. Mas, nos
primeiros dias de governo, já anunciou um inevitável corte de gastos,
além de ter criado uma comissão coordenada pelo empresário Jorge
Gerdau para introduzir no governo o sistema de gestão por metas.


É justamente o caminho sugerido pelo trabalho conjunto do cientista
político Fernando Abrucio, o coordenador do programa "Estado para
resultados" do governo de Minas Gerais, Tadeu Barreto, e o diretor da
Macroplan, Gustavo Morelli, em um dos capítulos do livro "2022
Propostas para um Brasil Melhor no Ano do Bicentenário", que está
sendo lançado na próxima quinta-feira no Rio.

Os autores apresentam uma agenda para o aperfeiçoamento da gestão
pública no país, com o objetivo de corrigir fragilidades históricas
ainda perceptíveis, de modo a conseguir que o Brasil possa crescer
mais rapidamente de forma sustentável.

Complementando as análises dos cenários possíveis para o futuro do
país, abrangendo os próximos 11 anos, quando o Brasil completará 200
anos de independência, o livro "2022 Propostas para um Brasil Melhor
no Ano do Bicentenário", organizado pelos economistas Fábio Giambiagi
, do BNDES, e Claudio Porto, da consultoria Macroplan, dedica esse
capítulo inteiramente à questão da gestão pública, destacando a
importância central de políticas públicas competentes para a superação
de uma série de desafios nacionais. Para os organizadores da obra, não
há dúvidas de que alguns dos velhos dilemas e problemas da economia
brasileira estão presentes no cenário atual e precisam ser
enfrentados. O Brasil, segundo Giambiagi, "se encontra em plena
transição, de uma situação ainda com problemas próprios de países
emergentes, para outra que poderá alcançar uma maior abertura e
inserção global da nossa economia".

Os autores destacam que a evolução recente da gestão pública tem
marcos muito positivos, como a reforma da gestão pública de 1995, o
PPA de 2000-2003 e a Lei de Responsabilidade Fiscal, no governo de
Fernando Henrique Cardoso.

Os avanços da agenda de gestão pública no governo Lula ocorreram de
forma fragmentada, segundo os autores. Enquanto bons resultados foram
alcançados na gestão do Bolsa Família e com a criação de fóruns de
discussão das prioridades governamentais, como o Conselho de
Desenvolvimento Econômico e Social e as conferências setoriais, "não
houve diretrizes gerais para toda a administração pública".

Um dos maiores retrocessos, na minha opinião, ocorreu na gestão da
máquina do Estado, e não é à toa que os autores sugerem uma maior
profissionalização do serviço público, com intercambio de talentos com
o setor privado - "para oxigenar a administração pública" -,
intensificação dos processos de avaliação de desempenho e a redução de
cargos comissionados.

O caso da interferência do governo na direção da Vale, forçando a
demissão do seu presidente, Roger Agnelli, por suposto desentrosamento
entre os planos da companhia privada e os objetivos econômicos
estratégicos do governo, mostra que, ao contrário, é o governo que
quer interferir nas empresas privadas.

Outra questão grave é o aparelhamento da máquina estatal com
indicações políticas, com a vergonhosa divisão de cargos entre os
partidos da base aliada, especialmente PT e PMDB.

Segundo Abrucio "não é possível ter, em pleno século XXI, mais de 20
mil cargos comissionados na administração pública direta e múltiplas
indicações políticas nas empresas públicas e nos fundos de pensão. O
montante de indicações de livre provimento por parte do Executivo não
encontra paralelo em nenhum país desenvolvido, abrindo brechas para
ineficiência e corrupção".

O desafio, dizem os autores, está em avançar nos resultados com os
mesmos recursos materiais, humanos e financeiros disponíveis, sendo a
inovação na gestão um elemento fundamental para produzir impactos
positivos.

Entre algumas inovações que poderiam ser assimiladas para a melhoria
da gestão pública no Brasil, estão a disseminação do modelo da
administração pública por metas e indicadores, "uma inovação que ainda
tem uso restrito e é de pequena assimilação junto à classe política",
assim como a forte expansão do chamado "governo eletrônico".

Os autores recomendam ainda a efetivação de parcerias público
privadas. Nesse aspecto, o governo parece ter acordado para a
impossibilidade de realizar sozinho as obras de infraestrutura nas
estradas, aeroportos e portos do país, necessárias não apenas para a
realização da Copa do Mundo de 2014 e das Olimpíadas de 2016, mas
também para o desenvolvimento sustentável da economia.

A atuação conjunta, ou o repasse de tarefas ao setor privado, pode ser
uma maneira de fortalecer a ação governamental, em vez de
enfraquecê-la, analisam os autores do artigo sobre gestão pública. "É
preciso superar o debate privatismo versus estatismo".

Já Claudio Porto adverte que a possibilidade de um futuro otimista ou
desastroso pode ser sintetizada em um conceito: gestão estratégica.
"Uma década é tempo suficiente para que certas políticas amadureçam e
apresentem resultados", afirma. E isso requer uma concertação entre as
principais lideranças públicas e privadas do país em torno de uma
visão estratégica de longo prazo para o país.

FONTE: O GLOBO

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