sábado, fevereiro 28, 2009

El derrumbe de la ilusión Joaquín Morales Solá

Para LA NACION

Los Kirchner suelen dramatizar cualquier referencia de Washington a la Argentina. No se sabe si eso sucede porque la opinión de los Estados Unidos los preocupa más de lo que están dispuestos a aceptar o si, en cambio, siguen usando cualquier alusión washingtoniana para envolverse en la retórica del rentable nacionalismo. La CIA ha dicho que la crisis económica podría producir inestabilidad en la Argentina, Venezuela y Ecuador, pero también hizo pronósticos sobre otros países. Entre éstos, figuraron Rusia y China, donde la secretaria de Estado, Hillary Clinton, acaba de hacer una cordial visita oficial.

Es posible, incluso, que la CIA equivoque sus profecías. Hasta ahora no hay aquí síntomas de inestabilidad, más allá de los agravios al sistema institucional que perpetra el propio matrimonio presidencial cuando, por ejemplo, somete al vicepresidente Julio Cobos a la humillación y al maltrato. La escasez doméstica de horizonte económico se debe en gran parte a la pertinacia del kirchnerismo en la disputa con los productores rurales y a la vieja arbitrariedad en su relación con todos los sectores de la economía. No hay conspiraciones foráneas, por lo tanto.

Sin embargo, lo único que ha sucedido hasta ahora es que el kirchnerismo se ha debilitado notablemente como expresión política, pero nadie le discute su facultad ejecutiva ni su derecho a gobernar.

Todos los servicios de informaciones extranjeros están haciendo, seguramente, evaluaciones sobre el impacto de la crisis mundial en distintos países del mundo. La única diferencia consiste en que la agencia norteamericana ha decidido difundir sus estimaciones. Y eso es precisamente lo que los Kirchner, encandilados siempre por el qué dirán, no están dispuestos a aceptar.

El pasado de la CIA no es transparente, como bien dijo el canciller Jorge Taiana. No obstante, debe puntualizarse que su actual jefe, Leon Panetta, fue designado por Barack Obama. Panetta, que fue quien divulgó el pronóstico que enfureció al gobierno argentino, ocupó el influyente cargo de jefe de gabinete de Bill Clinton y llegó a la central de inteligencia con fama de ser un intransigente crítico de las peores prácticas de la CIA, entre ellas, la tortura.

La CIA de Obama

A pesar de ello, el gobierno argentino trató a la CIA de Obama con la misma furia con que zamarreó al FBI de George W. Bush, cuando esta última agencia descubrió un trasiego en Miami de inteligencia extranjera por la valija venezolana cargada de dólares encontrada en un aeropuerto argentino. Un matiz fue distinto: esta vez habló Taiana y calló Cristina Kirchner, aunque el sentido de las palabras fue el mismo.

Aun en el caso de que hubiera errado, Panetta es un funcionario de Obama y no de Bush. ¿No era Obama el "presidente amigo" que estaba dispuesto a recomponer la relación con el kirchnerismo argentino? ¿No era Obama, también, un deslumbrado seguidor de Kirchner y de Perón, según el estrafalario discurso de los gobernantes locales?

El calvario no ha terminado para el embajador norteamericano, Earl Anthony Wayne, quien ya gastó el camino entre su despacho y la cancillería para escuchar protestas por cada cosa que se dice en Washington sobre la Argentina de los Kirchner. Después de todo, los informes de la CIA sólo sirven para que el presidente norteamericano tenga una visión global de la situación del mundo, aunque él cuenta con otras fuentes de información, como los propios diplomáticos profesionales que prestan servicio en el Departamento de Estado y en el Consejo de Seguridad. La palabra de la CIA no es la del presidente de los Estados Unidos.

Sólo la batahola que desata el matrimonio presidencial podría terminar provocando que Obama le creyera más a la CIA que a cualquier otra agencia norteamericana. "¿Por qué tanto escándalo?", podría preguntarse el jefe de la Casa Blanca, si es que, desde ya, le dedicara unos segundos de su escaso tiempo al griterío argentino. Colocado en la opción, Obama apoyará siempre, desde ya, a un funcionario recién designado por él mismo.

El matrimonio presidencial debería preguntarse, a su vez, por qué siempre, y sobre todo en los últimos tiempos, los observadores extranjeros vinculan a la Argentina con Venezuela y Ecuador, ambos países gobernados por presidentes nulamente previsibles en este mundo. Ese es el problema de fondo, más allá de los aciertos o desaciertos de una agencia de inteligencia.

El problema se agravó, además, cuando la diplomacia argentina se convenció de que la relación con Washington era magnífica porque un subsecretario de Estado designado por Bush y no por Obama (Thomas Shannon) accedió a una reciente reunión con el vicecanciller argentino, Victorio Taccetti. Esa interpretación argentina sirvió para ilusionar a Cristina Kirchner sobre su buena relación con Obama. La precisión de los hechos termina siempre por derrumbar las ilusiones.

¿Por qué se van? Por Mariano Grondona

Especial para lanacion.com

Uno por uno, ex gobernadores que son también destacados legisladores como Solá, Reutemann, Romero y Obeid, así como un número significativo de otros senadores y diputados justicialistas, han abandonado o están abandonando al kirchnerismo tal como también lo ha hecho el vicepresidente Cobos. Impresionados por este vasto movimiento que se amplía cada día, los observadores han salido en busca de dos metáforas bíblicas para determinar si lo que está ocurriendo ante de nuestros ojos es una "diáspora" o un "éxodo".

Aunque ambas reconocen el mismo origen bíblico, estas dos palabras tienen diferentes alcances. La "diáspora", que significa "dispersión", alude a las numerosas veces en que el pueblo judío debió esparcirse por el mundo a consecuencia de las persecuciones. "Exodo" es en cambio el título de un libro del Antiguo Testamento que narra una única y larga hazaña: la huída de Egipto de "todo" pueblo judío en busca de la Tierra Prometida.

Estas dos metáforas bíblicas tienen impactos diversos según se las aplique a lo que hoy le ocurre a Néstor Kirchner. Si sufre una "diáspora", los adherentes que pierde se están dispersando en diferentes direcciones. Si sufre al contrario un "éxodo", es todo el kirchenrismo el que empieza a emigrar en masa hacia una nueva dirección. En la primera hipótesis, Kirchner pierde pero no se sabe aún en favor de quién. En la segunda hipótesis, Kirchner pierde pero en dirección de una nueva versión del peronismo que, después de haber sido sucesivamente menemista, duhaldista y kirchnerisista, ahora prepara su regreso bajo algún nuevo nombre.

Antes de saber "adónde" van los ex kirchneristas, convendría saber "por qué" se van. Aquí reinan tres conjeturas. Una, la menos elegante, es que se van por cálculo, ya sea porque el menguado liderazgo de Néstor Kirchner ha dejado de convenirles en cuanto lo ven como un probable perdedor en las elecciones de octubre, ya sea porque la "caja" de Kirchner se ha vuelto exigua. Otra, más "humana", es porque ya no toleran el trato despótico, humillante, al que los ha sometido su antiguo jefe.

Esta última conjetura se abre a una tercera que lleva consigo semillas de esperanza. Al no tolerar más el trato autoritario del ex presidente, ¿no están redescubriendo acaso los que ahora emigran las bondades de un sistema alternativo? Es que Kirchner no es sólo un hombre. También es un sistema al que podríamos llamar "dictadura intrademocrática": una dictadura nacida en el seno de la democracia. Los que se hartaron del estilo kirchnerista del mando y el pensamiento único, ¿no han empezado a añorar impetuosamente, entonces, las bondades de la división de los poderes y la fecundidad del pluralismo? Si esto es así, lo que está renaciendo en medio de nuestras tensiones cotidianas es nada menos que la república.

Ex-ministro José Cechin tira dúvidas sobre fundos de pensão





Entrevista O Globo CBN

Ex-ministro José Cechin tira dúvidas sobre fundos de pensão

Publicada em 26/02/2009 às 10h51m



RIO - Em entrevista à rádio CBN nesta quinta-feira, o ex-ministro da previdência e superintendente do instituto de estudos em saúde suplementar José Cechin esclareceu dúvidas sobre o funcionamento dos fundos de pensão de empresas privadas e estatais.

O presidente tem autoridade pra destituir os diretores de um determinado fundo de pensão?

Ele tem, de maneira indireta, pela empresa que patrocina o fundo, que é administrado por dois conselhos: o fiscal e o deliberativo, que corresponde ao conselho de administração. Metade desse conselho é composto por pessoas indicadas pela empresa. A outra metade vem de indicações dos empregados de Furnas. Se der empate na votação, quem indica o presidente do conselho é a empresa. Assim, o governo pode perfeitamente, via empresa patrocinadora, orientar seus membros indicados para o conselho do fundo de gestão do fundo de pensão a votarem de tal ou qual maneira.

Existe estatuto que rege a fundação?

Sim, existe uma rotina que estabelece como é feito o estatuto, que dispositivos deve conter. Esse estatuto é aprovado pela empresa junto com o próprio fundo e tem que passar ainda por uma rotina de aprovação em Brasília. Passa também pela área de controle das estatais do Ministério do Planejamento, pelo Ministério da fazenda, para finalmente ser aprovado pelo Ministério da Previdência.

E quem audita as contas do fundo?

Auditorias externas contratadas pela própria fundação. A empresa que patrocina tem também o dever e obrigação de examinar as contas. Assim, se o próprio fundo não tiver essa auditoria, a empresa patrocinadora deve cuidar disso.

Há informações de que esse fundo gere um volume de R$ 6 bilhões. De onde veio esse dinheiro e como se junta dinheiro num fundo?

O fundo é uma comunhão de interesses formada quando empregados de uma empresa querem uma aposentadoria superior a que o INSS lhes pagaria. A decisão de constituir esse fundo é tomada em conjunto com a empresa patrocinadora. E são as contribuições dos empregados e da empresa que formam o fundo. Os trabalhadores pagam um percentual mensal de seu salário. A empresa patrocinadora estatal contribui também, mas de maio de 2001 para cá, a empresa patrocinadora só pode colocar um real para cada outro colocado pelos seus empregados. Antes disso podia fazer contribuições seis ou sete vezes maiores.

Mas então tem dinheiro publico nesse montante do fundo?

Tem o da empresa, que é uma empresa estatal e, portanto, controlada pelo tesouro.

Mas se tem dinheiro público, o Tribunal de Contas da União também não deveria auditar?

Isso ainda é uma questão que não está totalmente clara. O que eles auditam é o aporte que a empresa patrocinadora estatal faz ao fundo de pensão. Eles também tentam auditar as próprias operações do fundo em si. Mas o dinheiro estatal tem que ser controlado na origem, ou seja, na empresa patrocinadora. O fundo de pensão é um fundo que pertence aos empregados, que aportam cada tostão durante sua vida de trabalho. O meu entendimento é que esse dinheiro que está no fundo, depois que está lá dentro é privado, pertence aos empregados que aderiram àquele plano.

Então funciona como uma empresa privada?

Funciona como uma empresa privada, com seus conselhos de administração, conselho fiscal, etc. Quando foram feitas as regras, pensamos que o melhor fiscal da gestão seria a pessoa que tem seu dinheiro lá. No passado, o empregado não tinha nada a ver se o fundo fosse mal gerido e quem bancava prejuízos era a empresa patrocinadora. De 1998 pra cá, a responsabilidade é igualitária. Por isso, na hora de colocar o seu conselheiro no fundo de administração e no conselho fiscal, o empregado tem que ser muito consciencioso. O voto tem que ser consciente, traduzir as aspirações dos funcionários e ser dissociado de movimentos sindicais. Trata-se de algo técnico, para fazer multiplicar o dinheiro que as pessoas apostam nesse fundo. Acreditamos que com esse envolvimento dos funcionários é que se poderá garantir uma melhor gestão possível.


VEJA Recomenda



CINEMA

Divulgação
Vitus: o drama do menino-prodígio que um dia acorda normal

VITUS (Suíça, 2006. Estreia nesta sexta-feira no país)

• Aos 6 anos, Vitus já é um prodígio – da música, da matemática e de qualquer outra coisa que se disponha a aprender. E é também, claro, refém das expectativas que seus pais nutrem a seu respeito. Um dia, aos 12 anos, ele sofre um acidente e perde a consciência – e, quando a recobra, é um menino como qualquer outro, o que vai requerer profundos ajustes familiares. Uma rara produção suíça a chegar ao circuito nacional, o filme dirigido pelo veterano Fredi M. Murer é uma história deliciosa sobre uma contingência que não é particular aos prodígios: a necessidade de decidir ser aquilo que se é e impor os próprios termos. Além dos ótimos atores que fazem Vitus em idades diferentes, destaque também para a participação luminosa de Bruno Ganz como o avô do garoto.

LIVROS

A QUEDA DE TRÓIA, de Peter Ackroyd (tradução de Carlos Araújo; Record; 240 páginas; 36 reais)

• Pouco conhecido no Brasil, o inglês Peter Ackroyd, de 59 anos, é muito respeitado em seu país natal, sobretudo por suas biografias definitivas de poetas como William Blake e T.S. Eliot e por sua excelente história da cidade de Londres. Ackroyd também é um ótimo ficcionista, como atesta A Queda de Tróia. Com toques sobrenaturais, o romance narra a obsessão quase doentia de Obermann, um arqueólogo alemão do século XIX, por provar que a Troia descrita por Homero na Ilíada fora uma cidade real, e não uma fantasia poética. O protagonista é baseado na figura histórica do arqueólogo Heinrich Schliemann, descobridor de uma cidade antiga na Turquia – que ele afirmou ser Troia. Leia trecho.


A CHAVE ESTRELA, de Primo Levi (tradução de Maurício Santana Dias; Companhia das Letras; 200 páginas; 39,50 reais)

• Sobrevivente de Auschwitz, o mais terrível dos campos de concentração nazistas, o italiano Primo Levi deixou dois livros fundamentais sobre essa traumática experiência, É Isto um Homem? e A Trégua. Suicidou-se em 1987. Com base nesses traços biográficos, é difícil imaginar que ele tenha sido capaz de escrever uma só linha otimista. A Chave Estrela, porém, é um livro luminoso: seu tema central é o prazer do trabalho, seja ele braçal ou intelectual. O narrador do livro é um químico e escritor (como o próprio Levi). Ele ouve as histórias do operário Faussone, que já construiu torres, túneis e outras estruturas em lugares remotos da Índia ou do Alasca. Levi cria um fascinante paralelo entre as construções muito palpáveis de Faussone e a criação literária. Leia trecho.

DISCOS

mj kim/ap
Bono, do U2: o novo disco não é, como ele pensa, o melhor da banda – mas é bom de ouvir

NO LINE ON THE HORIZON, U2 (Universal)

• Nas entrevistas de divulgação de No Line on the Horizon, Bono afirmou que, se este não for o melhor álbum do U2, a carreira deles será irrelevante. O cantor está ao mesmo tempo certo e errado: o novo disco não traz canções tão boas quanto as de Joshua Tree (1987) e Achtung Baby (1991). Mas está longe de ser irrelevante. No Line foi produzido por Steve Lillywhite e pela dupla Brian Eno e Daniel Lanois, que trabalharam nos álbuns de maior sucesso comercial do U2. Tem a combinação exata de messianismo, baladas e rocks comandados pelo guitarrista The Edge. Get on Your Boots, o primeiro single, e a dançante Magnificent são os pontos altos do álbum. Outro grande momento é Cedars of Lebanon, que traz a melhor interpretação de Bono em anos.

Dani Gurgel/Divulgação
Verônica Ferriani: samba sem reverência – e com muita graça

VERÔNICA FERRIANI, Verônica Ferriani (Tratore)

• Cantoras que "resgatam" clássicos do samba existem às pencas. Poucas o fazem com o talento da paulista Verônica Ferriani. Natural de Ribeirão Preto, Verônica cantou na Lapa, tradicional reduto do samba carioca, fez temporadas ao lado do saxofonista pernambucano Spok (que mistura jazz e frevo) e participou do grupo Gafieira São Paulo. Em seu CD de estreia, ela evitou o vocal empostado e a interpretação reverente, defeitos das novas sambistas. Verônica canta com naturalidade e graça, como mostram Fez Bobagem, de Assis Valente, e Eu Amo Você, soul do compositor Cassiano. Também se deve dar crédito ao produtor do disco, Eduardo BID, que criou uma linguagem fresca e original para os sambas.

Cinemateca VEJA

Um robô vem do futuro para impedir o nascimento de um menino que vai salvar a humanidade do domínio das máquinas; e um guerrilheiro chega com a missão oposta: proteger a vida de Sarah Connor, potencial mãe desse messias. De saída, em seu primeiro projeto pessoal – O Exterminador do Futuro, que a Cinemateca VEJA lança nesta semana no país (exceto nos estados de São Paulo e Rio de Janeiro) –, James Cameron se revelou como um dos grandes autores do moderno cinema americano: um diretor capaz tanto de criar um universo físico único e palpável, quanto de falar de questões prementes de seu tempo.

Em São Paulo e no Rio de Janeiro, nesta semana: o duelo de Anthony Hopkins e Jodie Foster em O Silêncio dos Inocentes.

Como comprar a Cinemateca VEJA

Em bancas, livrarias e redes de supermercados, a 13,90 reais o exemplar avulso. Para assinar, ligue 3347-2180 (Grande São Paulo) ou 0800-775-3180 (outras localidades), de segunda a sexta-feira, das 8 às 22 horas. Pela internet, acesse www.assineabril.com

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E LOBÃO AINDA É MINISTRO


EDITORIAL
O ESTADO DE S. PAULO
28/2/2009

Fossem outros os tempos e os homens, o senador Edison Lobão (PMDB) teria se demitido do cargo de ministro de Minas e Energia no instante mesmo em que o presidente Luiz Inácio Lula da Silva desautorizou expressamente manobra - que, segundo informou o presidente de Furnas, Carlos Nadalutti, era orientada pelo ministro - para destituir o presidente e o diretor-financeiro da Fundação Real Grandeza, o fundo de pensão dos funcionários de Furnas e da Eletronuclear. Ao tomar conhecimento de que os funcionários das estatais organizavam protesto contra a destituição dos dois diretores do Real Grandeza e tinham o apoio de seus sindicatos, o presidente Lula convocou o ministro a seu gabinete e cobrou explicações, que obviamente não considerou satisfatórias e convincentes - tanto assim que mandou avisar aos funcionários e líderes sindicais que a programada reunião do conselho deliberativo da fundação não seria realizada. De fato, houve a reunião, mas os conselheiros se recusaram a deliberar sobre a destituição dos dois diretores.

Antes de ir ao Palácio do Planalto, o ministro Lobão, em entrevista ao jornal O Globo, afirmou que os diretores do fundo haviam alterado os estatutos para ampliar seus mandatos por um ano e concluiu com acusações para lá de pesadas: "Isso é uma bandidagem completa! (...) Esse pessoal está revoltado porque não quer perder a boca. O que eles querem é fazer uma grande safadeza."

Após a reunião com o presidente Lula, desautorizado, mas ainda ministro, Edison Lobão explicou aos jornalistas que a decisão de adiar a mudança da diretoria do fundo foi tomada para que pudessem ser examinadas com tranquilidade as "alegações" dos funcionários e da diretoria de Furnas.

O presidente Luiz Inácio Lula da Silva interveio tarde nesse escabroso caso, mas isso se entende. Afinal, o problema só existe porque Lula loteou os cargos da administração federal entre os partidos de sua base de apoio. É bem verdade que o presidente relutou em entregar Furnas ao PMDB. Cedeu depois que o deputado Eduardo Cunha condicionou a publicação de seu relatório contrário à extinção da CPMF (o imposto do cheque) à nomeação do ex-prefeito do Rio de Janeiro Luiz Paulo Conde para a presidência da estatal.

Mas setores do PMDB nunca se conformaram em não ter recebido também a Fundação Real Grandeza, um fundo de pensão com mais de 12 mil filiados, que administra um patrimônio de R$ 6,3 bilhões. De meados de 2007 até a última quinta-feira, os esquemas fluminenses do partido fizeram três tentativas de destituir conselheiros e diretores para substituí-los por "gente de confiança". Fracassaram, no entanto, diante da decidida reação dos funcionários de Furnas e da Eletronuclear.

Os funcionários têm sobejas razões para defender seu patrimônio de interferências políticas espúrias. A Associação dos Funcionários de Furnas, por exemplo, convocou manifestações "contra atos inescrupulosos que ameaçam o patrimônio da fundação em nome de interesses políticos para a campanha eleitoral de 2010". Excesso de zelo? Pode ser. Mas o fato é que, em 2005, a CPI dos Correios encontrou provas de que a Fundação Real Grandeza foi usada para abastecer o caixa 2 que financiava o esquema do mensalão. Os efeitos desse esquema foram devastadores para o fundo de pensão dos funcionários. Seus dirigentes foram afastados pela Secretaria de Previdência Complementar, mas o fundo encerrou o exercício com um déficit de mais de R$ 50 milhões. De lá para cá, a administração do fundo, apoiada pelos funcionários, saneou as contas, mudou o perfil dos investimentos, que se tornaram mais conservadores, e, no ano passado, houve um resultado positivo de R$ 1,2 bilhão.

O ministro Edison Lobão obteve do presidente Lula, como prêmio de consolação, autorização para que a Controladoria-Geral da União faça uma auditoria nas contas da Fundação Real Grandeza. Tudo indica que a atual diretoria sairá com um atestado de boa conduta. Afinal, a última fiscalização feita pela Secretaria de Previdência Complementar constatou que no biênio 2007/2008 houve melhora na gestão do fundo de pensão.

Melhor seria auditar o comportamento da ala do PMDB que quer controlar os R$ 6,3 bilhões do fundo. Mas sobre essa gente o senador Jarbas Vasconcelos já deu seu veredicto, na já famosa entrevista à Veja.

Clima de mudança Paul Krugman

JORNAL DO BRASIL

Eleições têm consequências. O novo orçamento do presidente Obama representa enorme ruptura, não apenas com as políticas dos últimos oito anos, mas com as tendências políticas dos últimos 30 anos. Se ele pode conseguir qualquer coisa como o plano anunciado na quinta-feira no Congresso, vai pôr os EUA em um novo caminho.

O orçamento vai, entre outras coisas, vir como um grande alívio para os democratas que estavam começando a se sentir um pouco deprimidos. A lei de estímulo que passou no Congresso pode ter sido muito fraca e concentrada em reduções de impostos.

A recusa do governo em ser duro com os bancos pode ser profundamente decepcionante, mas temores de que Obama sacrificaria prioridades progressivas em seus planos orçamentários e se satisfaria ao lidar com o sistema fiscal foram banidas agora.

Para isso, o orçamento aloca US$ 634 bilhões na próxima década para reforma da saúde. Não é suficiente pagar cobertura universal, mas é um começo impressionante. E Obama planeja pagar pela reforma da saúde, não apenas com impostos maiores para os mais ricos, mas dando um basta na terrível privatização da Medicare, eliminando excesso de pagamentos para empresas de seguro.

Em outra frente, também é animador ver que o orçamento prevê US$ 645 bilhões em receitas a partir da venda de permissões de emissões. Depois de anos de negação e adiamentos por seu antecessor, o governo Obama mostra que está pronto para assumir mudanças climáticas.

E essas novas prioridades estão num documento cuja clareza e plausibilidade parecem quase incríveis para aqueles de nós que crescem acostumados a ler orçamentos da era Bush, que insultavam nossa inteligência em cada página. Esse é o tipo de orçamento em que podemos acreditar.

Muitos vão perguntar se Obama pode, na verdade, conseguir reduzir o déficit como promete. Ele conseguirá reduzir o déficit de US$ 1,75 trilhões este ano para menos de um terço em 2013? Sim, ele pode.

Agora, o déficit é enorme graças a fatores temporários (pelo menos esperamos que sejam temporários): uma desaceleração econômica violenta está reduzindo as receitas e grandes quantias precisam ser alocadas tanto para estímulo fiscal quanto para socorros financeiros.

Mas se e quando a crise passar, o panorama do orçamento deve melhorar bastante. Não esqueça que de 2005 a 2007, ou seja, nos três anos antes da crise, o déficit federal ficou, em média, US$ 243 bilhões por ano. Durante esses anos, as receitas foram infladas, até certo ponto, pela bolha imobiliária. Mas também é verdade que estávamos gastando mais de US$ 100 bilhões por ano no Iraque.

Então, se Obama sair do Iraque (sem nos atolar num pântano afegão igualmente caro) e conseguir uma recuperação econômica sólida, baixar o déficit para cerca de US$ 500 bilhões até 2013 não deve ser tão difícil. Mas o déficit não vai aumentar com os juros sobre a dívida nos próximos anos? Não tanto quanto você deve achar. Taxas de juros sobre dívida do governo de longo prazo são menos de 4%, então até um trilhão de dólares de dívida adicional acrescenta menos de US$ 40 bilhões por ano para futuros déficits. E esses gastos com juros estão totalmente refletidos nos documentos do orçamento.

Então, temos boas prioridades e projeções plausíveis. Do que não dá para gostar nesse orçamento? Basicamente, o cenário em longo prazo continua preocupante. De acordo com as projeções orçamentárias do governo Obama, a proporção da dívida federal em relação ao PIB, medida amplamente usada para indicar a posição financeira do governo, vai subir nos próximos anos, depois mais ou menos estabilizar.

Mas essa estabilidade será alcançada numa proporção de dívida em relação ao PIB de cerca de 60%. Isso não seria um nível de endividamento extremamente alto para padrões internacionais, mas seria o maior que os EUA vivenciaram desde os anos imediatamente posteriores à segunda guerra mundial.

E nos deixaria com espaço bastante reduzido para manobra se outra crise vier. Além disso, o orçamento de Obama nos fala dos próximos 10 anos. É um avanço em relação aos orçamentos da era Bush, que faziam projeções apenas para cinco anos à frente. Mas os problemas fiscais realmente grandes se escondem além do horizonte orçamentário: mais cedo ou mais tarde teremos de conter as forças que aumentem os gastos em longo prazo – acima de tudo, o custo muito alto da saúde.

E mesmo que a reforma do sistema de saúde fundamental controle os gastos, eu, pelo menos, acho difícil ver como o governo federal pode atender as obrigações de longo prazo sem aumentos de alguns impostos na classe média. Seja lá o que os políticos digam agora, há provavelmente impostos maiores no futuro.

Mas não culpo Obama por deixar algumas grandes perguntas sem respostas nesse orçamento. Ele está fazendo o que pode por enquanto. E esse orçamento parece muito bom.

MST: Dilma e ministro defendem repasses

O GLOBO Evandro Éboli e Juraci Perboni

Os ministros Guilherme Cassel (Desenvolvimento Agrário) e Dilma Rousseff (Casa Civil) defenderam a legalidade dos repasses para entidades ligadas a movimentos que invadem terras, como o MST, o que é proibido por lei. Cassel chegou a dizer que é impossível associar as entidades com o MST, apesar de elas serem as pessoas jurídicas do movimento.

E não dão declarações para condenar assassinato de seguranças por líderes dos sem-terra

Dois dias depois das declarações do presidente do STF, Gilmar Mendes, reafirmando ser ilegal o repasse de verbas públicas a movimentos que invadem terras, como o MST, o governo federal saiu ontem em defesa da legalidade dessa transferência de recursos. Em Florianópolis, a chefe da Casa Civil, Dilma Rousseff, disse que o governo cumpre a legislação. Em Porto Alegre, o ministro do Desenvolvimento Agrário, Guilherme Cassel, também disse que não há irregularidades e chegou a alegar que é impossível associar as entidades beneficiadas com recursos públicos a movimentos sociais como o MST. Segundo ele, essas vinculações são suposições.

Nenhum dos ministros deu uma palavra sequer para condenar atos criminosos em Pernambuco, onde líderes do MST mataram quatro seguranças de fazendas. Em nota, o ministro da Justiça, Tarso Genro, disse apenas que a apuração dos crimes cabe às polícias estaduais. "Do ponto de vista do Ministério, temos consciência de que essas violações de propriedade privada são questões de ordem pública, de responsabilidade dos estados, da polícia estadual e da Justiça estadual".

- Não operamos com nenhuma ilegalidade - disse Dilma. - E, para que alguma coisa se caracterize como ilegalidade ou legalidade, ou há uma prova real ou um julgamento.

Segundo Dilma, o governo não vai polemizar com o presidente do STF:

- Essa é a característica do Executivo. Não tem que gostar ou não gostar da lei. Tem que cumprir. Nós não temos manifestação a fazer. Respeitamos a declaração do presidente do Supremo, mas o governo cumpre a lei. Quando avaliarmos que alguma coisa está ilegal, não vamos fazer. Enquanto estivermos legais, estamos fazendo.

Cassel disse desconhecer as ligações entre entidades beneficiadas pelo governo e o MST, que, no entanto, são conhecidas por todos da área:

- Não passamos nenhum centavo para o MST. O que existe são suposições de que possa haver cooperativas, empresas ou ONGs que tenham vínculos com o MST.

O ministro disse que seria ilegal suspender o repasse para uma entidade pelo fato de ela ter simpatizantes de movimentos sociais.

- Não posso, por lei, discriminar uma entidade porque ela tem simpatizantes do movimento A ou B, do partido político ou de alguma religião. Quando uma entidade presta serviço ao governo, é porque tem CNPJ e cumpre as exigências legais.

Tudo pelo 'social' EDITORIAL de O GLOBO

Não é pequena a herança de mazelas deixadas por qualquer ditadura. A depender da duração do regime de exceção, os quadros políticos não são renovados, e por isso cai a qualidade da representação na volta à democracia. Quanto mais longa a ditadura, pior. A repressão política e a ausência de um estado de direito democrático deixam marcas difíceis de cicatrizar no retorno às liberdades e na reconquista dos direitos civis. No caso brasileiro, várias das distorções existentes na Constituição de 88 derivam dessa herança: leniência no tratamento da criminalidade e excessiva liberalidade nas regras de funcionamento de partidos, entre tantos aleijões.

Além disso, a sociedade saiu de 21 anos de regime fechado tolerante com tudo aquilo que leve o adjetivo "social". Em nome do "social" relaxa-se diante da favelização, da desordem urbana generalizada, de homicídios, de agressões a preceitos constitucionais no atacado e no varejo.

Uma explicação pode estar no fato de que embriões desses tais movimentos enfrentaram a violência de Estado ao lado de várias outras tendências políticas e ideológicas, fizeram parte da ampla aliança de resistência à ditadura. Mas, passados 23 anos de estabilidade democrática, já é mais do que tempo de se entender que não se consolidará a democracia se o império da lei, o estado de direito não for preservado, sem concessões. Também é evidente que tendências políticas que enfrentaram a ditadura defendiam a democracia apenas como tática. Queriam - e alguns ainda querem - executar um projeto autoritário, só que com eles no poder. Nem todo "social" é a favor das liberdades democráticas. Em última análise, sequer levará o bem-estar às massas.

Já passou da hora de agentes públicos deixarem de ser tíbios diante das ilegalidades cometidas sob o guarda-chuva do "social". Esta postura, observada também no governo FH, mas que chega ao ápice intolerável na era Lula, solapa as instituições democráticas. Particularmente, é grave ameaça quando se aproxima um período eleitoral em que há a possibilidade de grupos que drenam recursos públicos para projetos ideológicos específicos serem retirados do poder pelo voto, dentro das normas usuais numa democracia. Pavimenta-se o terreno para tentações de sabotagem às práticas eleitorais saudáveis.

Este é o pano de fundo da correta iniciativa do presidente do STF, ministro Gilmar Mendes, de alertar para a ilegalidade na atuação de organizações de sem-terra - MST à frente - e, em específico, na transferência de recursos públicos para esses grupos, que vivem na semiclandestinidade e atuam ao arrepio da lei, com a conivência de agentes públicos.

Como noticiou O GLOBO ontem, nos últimos sete anos - inclui, portanto, a gestão FH - foram dados a essas organizações R$49,4 milhões em verbas oficiais. Claro que parte substancial desse dinheiro do contribuinte financiou ilegalidades. As mais recentes: quatro assassinatos em Pernambuco e uma onda de invasões no interior de São Paulo, fatos que motivaram o presidente do STF a se pronunciar.

É imperioso que a Justiça, o Ministério Público, o Poder Legislativo, o Executivo e a própria sociedade façam uma reflexão séria sobre os riscos criados por esta subjugação da Lei a interesses desestabilizadores que atuam contra a democracia valendo-se do quadro social do país

Dora Kramer Barbárie consentida


O presidente do Supremo Tribunal Federal, Gilmar Mendes, foi apenas mais explícito e retumbante devido ao peso do posto. No conteúdo, suas declarações logo após o assassinato de quatro seguranças de fazenda em Pernambuco seguiram a linha dos inúmeros alertas feitos a propósito da série de ilegalidades consentidas cometidas pelo Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem-Terra e denominações adjacentes.

O governo Luiz Inácio da Silva ignorou solenemente todos os avisos de que dia menos dia se veria na contingência de pagar o preço da leniência, seja pelo imperativo de usar a força do Estado para coibir os crimes ou pela constrangedora constatação de que o Estado é cúmplice de criminosos.

Pois eis que o presidente da corte suprema do país afirma que o governo acoberta os atos ilegais do MST e o Palácio do Planalto não tem como se defender. Presidente da República, ministro do Desenvolvimento Agrário e demais autoridades da área saíram pela tangente: silenciosos, usaram versões de assessoria para classificar de “descabida” a atitude do magistrado por falar “fora dos autos”.

Ora, a que autos se referem? Nessa altura, os únicos condizentes com a situação seriam os autos de um bom processo cobrando a responsabilidade do poder público por reiterada infração às leis em vigor no país.

Não fossem o Ministério Público, o Congresso Nacional e os partidos tão suaves diante da acintosa decisão do Executivo de dar aos sem-terra salvo-conduto para transgredir, o presidente do STF poderia falar “dentro” dos autos.

Não havendo processo, faz a sua parte assim mesmo e se manifesta contra agressões à propriedade privada, ao patrimônio público, à pesquisa científica, aos direitos e garantias individuais, às regras de convivência coletiva e, agora, à vida humana.

Começaram invadindo terras improdutivas, em seguida invadiram as produtivas, prosseguiram ocupando prédios públicos, destruindo laboratórios de pesquisa, promovendo a baderna nas dependências do Poder Legislativo, numa escalada de vandalismo cuja culminância foi o assassinato dos quatro seguranças em Pernambuco.

Em contrapartida já foram recebidos com honras de Estado no Palácio do Planalto, ganharam o controle do Incra, continuam a ser sustentados por verbas oficiais, tiveram o apoio do Ministério da Previdência Social para requerer aposentadoria rural e, façam quaisquer barbaridades, do governo federal ouvem no máximo reprimendas paternais.

Tudo em nome do “respeito” aos movimentos sociais, em flagrante desrespeito aos genuínos movimentos sociais. Todos restritos, como os demais setores da sociedade, aos limites legais.

Desde o começo do governo, o presidente Lula fez uma clara opção: entre a lei e o MST, escolheu o lado dos sem-terra.

A matriz da tolerância revelou-se já no início do ano de 2003 quando o então ministro do Desenvolvimento Agrário, Miguel Rossetto, avisava que não cumpriria a medida provisória do governo anterior, proibindo repasses de verbas e excluindo do programa de reforma agrária entidades e pessoas envolvidas em invasões.

Para Rossetto aquela era a expressão do “autoritarismo de Estado” ao qual o PT não se associaria porque, de acordo com a nova concepção, qualquer legislação punitiva representava a criminalização dos movimentos sociais.

À falta de força política e de argumentos aceitáveis para derrubar a lei – por meio de outra medida provisória, por exemplo –, o governo escolheu simplesmente ignorá-la. E as outras instituições simplesmente aceitaram essa lógica de um grupo que chega ao poder e resolve unilateralmente cumprir ou descumprir a legislação de acordo com suas convicções.

Louvem-se as posições dos presidentes da Câmara e do Senado, que se manifestaram em acordo ao presidente do STF. Apropriada, também, a constatação do governador de Pernambuco, Eduardo Campos, a respeito do destino reservado a homicidas, “a cadeia”.

Agora, cumpre lembrar a incoerência dos três que apoiam um governo insensível ao princípio constitucional da igualdade de todos perante a lei. O presidente do Senado, José Sarney, não faz coro às críticas palacianas ao comportamento do presidente do Supremo. Aponta que Gilmar Mendes defende o Estado de Direito e as liberdades públicas.

Fala do respeito aos direitos alheios, bem como o presidente da Câmara, Michel Temer, enxerga nas ações do MST violação constitucional. Esquecem, propositadamente, de estabelecer a relação de causa e efeito entre o recrudescimento gradativo da ousadia dessas hordas e a indulgência com que são tratadas recebendo, por omissão, licença para invadir, destruir, barbarizar e agora também para matar.

Não caberia ao chefe da nação nem a ninguém além da Justiça a iniciativa ou o ato de punição. A condenação moral, contudo, baliza valores no presidencialismo forte do Brasil. Feito quase imperial na era Lula, na prática, quando o Poder Executivo cala o resto consente

O castelo, os príncipes e o rei nu Marco Aurélio Nogueira

O ESTADO DE S. PAULO

Dizem que no Brasil tudo começa depois do carnaval. A convicção é em muitos aspectos verdadeira, mas não se aplica ao ano político, que costuma dar o ar da graça bem antes disso, se é que calendários políticos conheçam férias e interrupções.

2009 começou com a eleição dos presidentes da Câmara e do Senado e, quase ao mesmo tempo, com a descoberta do castelo construído pelo deputado Edmar Moreira. Nada deveria chamar muito a atenção, não estivesse o deputado ocupando a segunda vice-presidência da Câmara (cargo que incluía a função de corregedor) e não tivesse "esquecido" de declarar o bem, avaliado em mais ou menos R$ 50 milhões. Com a agravante, como logo se soube, de que o castelo havia sido planejado para servir de cassino, num país em que o jogo é ilegal. A cereja do bolo coube ao STF, que revelou a existência de um inquérito para apurar a apropriação indébita, pelo deputado, de contribuições ao INSS. Os desdobramentos do caso são conhecidos, não há necessidade de voltar a eles.

Também seria normal a recondução do deputado Michel Temer e do senador José Sarney à direção do Congresso Nacional, não fossem os parlamentares vinculados ao mesmo partido e não fosse esse partido um operador político inteiramente dedicado a seus próprios interesses, sem ideias consistentes ou laços substantivos com qualquer força viva da Nação. Partido que inscreveu seu nome na história por ter conduzido, com realismo e inteligência, a luta pela redemocratização do País, hoje o PMDB é uma sombra de seu passado, ainda que continue ativíssimo. Faltam-lhe clareza programática e projeto nacional, sobram-lhe vínculos regionais e apetite por cargos. Passou a expressar o "atraso" político brasileiro, mas, curiosamente, ajuda a que se afirme "a tradição do público na sociedade", como observou o cientista político Luiz Werneck Vianna (Estado, 15/2). Faz isso, porém, por via eminentemente fisiológica, acabando por transferir ao sistema uma pesada carga de fatores degenerativos. Para ser contido precisa ser incorporado ao jogo político, mas ao sê-lo rebaixa a qualidade do jogo. Tê-lo na condução do Congresso funciona assim de modo paradoxal: amarra o partido à democracia e à institucionalidade política, ao mesmo tempo que o reforça como estrutura predatória.

Também anterior ao carnaval foi a entrevista do senador Jarbas Vasconcelos, que não poupou palavras para detonar seu partido, que estaria hoje definido por uma estrutura "coronelística" dedicada a explorar o governo e corroída pela negociata política. O tom foi de desgosto e decepção, mas o discurso foi calculado. Dize-me com quem andas e direi quem és pareceu ser o recado ao Planalto, à direção do PMDB e a todos os que flertam com o partido. Política pura, com muita dissimulação, drama e jogos de cena. O estrondo só não foi maior porque o PMDB engoliu em seco, fez-se de morto e esfriou o fato.

O período foi pródigo na reiteração de duas tendências da política brasileira recente. Lula deu prosseguimento ampliado ao estilo que lhe tem concedido altos índices de aprovação popular, que atingiram agora impressionantes 84%. O Encontro Nacional de Novos Prefeitos, por ele patrocinado, foi uma festa política, mas não um desfile carnavalesco. Serviu de palco para a campanha presidencial de 2010, que, a esta altura, já se tornou fato consumado. Mas também conteve um elemento de vida institucional e governo: nas palavras do cientista político Fábio Wanderley Reis (Estado, Aliás, 15/2), "a aproximação do governo federal com o municipal cria uma estrutura de Estado mais equilibrada" e reproduz a forma brasileira de fazer política.

A oposição não perdoou o que considerou uma antecipação da campanha presidencial. Foi, no entanto, bisonha e ineficiente na operação, reiterando a desgraça maior de sua fase atual. Exigir que um governante deixe de fazer política e de buscar extrair vantagens eleitorais de seus atos é tão sem sentido quanto achar que uma oposição de verdade deva atuar em tempo integral para demolir a situação. A denúncia foi somente uma demonstração adicional de medo e preocupação com os movimentos de Lula, quem sabe um reflexo da necessidade que têm os oposicionistas de ganhar tempo para arrumar a própria casa. Além do mais, veio embrulhada em paradoxos e contradições, como bem lembrou o professor Fábio Wanderley Reis: ganhou luz pela boca do ex-presidente Fernando Henrique Cardoso no mesmo momento em que convocava o PSDB para entrar firme na disputa.

Juntando-se os fios, o período pré-carnavalesco serviu de espelho para que mirássemos a real situação da política nacional. Refletiram-se nele diversos traços da nossa dificuldade de ingressar num ciclo virtuoso de vida democrática, reformismo e reorganização social. A persistência do flerte que o Congresso mantém com a desmoralização pública de sua imagem e de suas funções reflete um processo impulsionado pelo esforço compulsivo de políticos e partidos para maximizar interesses de curto prazo. A popularização banalizada da Presidência ganha embalo na figura carismática de Lula. O não-aparecimento de lideranças de novo tipo expressa a falta de uma oposição democrática suficientemente lúcida, unida e corajosa para abrir mão de ganhos imediatos e se apresentar como opção para a sociedade.

O ano começou dando transparência a uma situação cortada por dilemas, paradoxos e interrogações, em que não há nenhum príncipe (o estadista) ao estilo de Maquiavel e desapareceram os príncipes modernos de que falava Antonio Gramsci, os partidos políticos, dedicados a organizar ideias e interesses em torno de um projeto de sociedade.

Nunca o rei esteve tão nu.

Marco Aurélio Nogueira, professor titular de Teoria Política da Unesp, é autor dos livros Em Defesa da Política (Senac, 2001) e Um Estado para a Sociedade Civil (Cortez, 2004)

Míriam Leitão Ousadia de Obama


Já começou a guerra no Congresso americano contra as mudanças que o governo Barack Obama incluiu no Orçamento. Há, na reordenação de despesas, propostas inovadoras e mudanças radicais de rumo. Mas as críticas começaram e os lobistas iniciaram sua pressão. Disposto a não deixar um dia sem novidade, Obama anunciou ontem a retirada das tropas do Iraque.

Ele tinha avisado que subiria o imposto dos ricos e dos derivados de petróleo. E fez isso. É a revogação da renúncia fiscal promovida por George W. Bush. A boa notícia para nós, do corte do subsídio agrícola, já está mobilizando a bancada ruralista de lá. Em compensação, os defensores da energia solar e de vento se armam em defesa dos fortes investimentos no setor. Mas a ousadia maior do Orçamento é em relação à mudança climática.

Na verdade, é uma aposta. Obama incluiu receitas que terá com um novo sistema de limite de emissão de carbono e com a cobrança de quem emitir acima daquele limite. Há várias propostas sobre isso tramitando no Congresso americano. O que Obama fez foi apostar que o sistema será criado, e que uma lei será aprovada por deputados e senadores. E já cria despesas com base no que arrecadará. Assim, ele consegue mais aliados para uma causa revolucionária: incluir os Estados Unidos dentro do clube dos países que, por lei, impõem um teto declinante às emissões dos gases de efeito estufa; e muda radicalmente a posição americana em relação ao aquecimento global. O que parecia tão distante na era Bush está agora escrito na proposta de Orçamento. Será fácil? Certamente não, mas uma das delícias da democracia é ver o voto mudando as escolhas feitas por um país.

As ousadias de Obama têm contas a acertar com a realidade fiscal. Difícil conciliação, aliás. O déficit é gigantesco, como se viu, e a dólares de hoje pode-se concluir que é equivalente ao PIB somado de um Brasil e duas Argentinas. Em porcentual do PIB deles, passa de 12%. Mais do que o déficit, o que impressiona um defensor da austeridade como o “Wall Street Journal” é o salto nas despesas. O jornal alerta que elas pulam de 21% para 27% do PIB.

Claro, houve uma crise econômica, um colapso bancário e um estouro de bolha imobiliária herdados do governo anterior. Isso, sim, uma real herança maldita! O problema é que o governo, no documento que enviou ao Congresso, projeta que o país, neste ano, vai ter uma queda do PIB de 1,2%, mas que em 2010 vai crescer 3,2% e daí para diante 4%. E se não for assim tão fácil? Ontem mesmo apareceu o terrível número do PIB do último trimestre de 2008: 6,2% de queda. Se o país não se recuperar tão rápido, a previsão de que o déficit voltará a 3,5% do PIB em 2012 não se realiza.

As contas só fecham se a economia retomar o crescimento. Para que a economia retome o crescimento, é preciso remover uma pedra no meio do caminho: o colapso bancário. Ontem, novo choque de realidade foi dado logo cedo, quando o governo oficialmente virou o maior acionista do Citibank, com 36% do capital votante, e as ações despencaram instantaneamente, chegando a uma queda de 42%. Há uma pedra no meio do caminho de Barack Obama, diria o nosso poeta, e é daquelas imensas pedreiras.

Ontem mesmo, Obama anunciou seu plano de retirada das tropas do Iraque. Ele projetou um declínio importante dos gastos de defesa, mas, evidentemente, a retirada de tropas custa dinheiro. Aliás, será, do ponto de vista logístico e de segurança, um desafio. Mas o que houve nas últimas horas foi o gigante americano fazendo uma movimentação dramática: de reduzir a ênfase no orçamento militar para aumentar os gastos com saúde, novas energias, educação.

É previsível que haja em torno desse Orçamento a mais ferrenha batalha que se viu em tempos recentes. Ele mexeu com interesses demais. Os republicanos, que sustentaram governos que produziram déficits fiscais, já estão falando no déficit como se fossem puros fiscalistas. As críticas terão apoio de quem vai pagar mais imposto, das empresas que terão suas emissões de carbono taxadas e dos sinceramente convencidos de que a equação fiscal de Obama se equilibra em base frágil.

Não há ilusão: o que sairá será diferente do que foi proposto, mas o envio da peça orçamentária foi precedido por aquele discurso do presidente no Congresso, na última terça-feira, em que ele explicou as opções que fez. O roteiro do documento é claro, por isso foi fácil entender as decisões. Lá também há despesas obrigatórias, mas elas ocupam espaço menor do Orçamento. Lá há também emendas. Mas os temas que estão dominando o debate são as escolhas das políticas públicas.

No Brasil, o Orçamento é engessado, escrito de forma incompreensível, a barganha das emendas apaga o debate sério das políticas públicas e, no fim, ele nem é cumprido, porque as despesas são contingenciadas e os gastos decididos na boca do caixa, por critérios muitas vezes obscuros. Um Orçamento que reflita a vontade do eleitor, que seja entendido, e cumprido, é uma das bases da democracia. Afinal, para isso se organizou o Estado: para que ele recolhesse os impostos e os redistribuísse segundo a vontade do cidadão.

A Crise

Em 1982, inflação era o grande vilão
Crise atual se aproxima mais do colapso de 1929, segundo analistas
Em 1979, a inflação nos Estados Unidos estava se aproximando de 14% ao ano, refletindo uma economia aquecida que crescia há quase cinco anos seguidos.

Os preços em alta foram o estopim para a recessão que se instalaria entre 1980 e 1982, na pior crise depois do colapso de 1929. Em 1980, numa ofensiva contra a inflação, ainda no governo do democrata Jimmy Carter, Paul Volcker, então presidente do Banco Central americano e atual assessor de Barack Obama, elevou os juros americanos, passando de 11% ao ano em meados de 1979 para 20% no início de 1980. A economia sofreu o baque, encolhendo dois trimestres seguidos. A inflação deu uma trégua, os juros caíram, mas o segundo choque do petróleo, desencadeado pela guerra que começava e duraria quase dez anos entre o Irã e o Iraque, inflou os índices de preços. Nova pancada nos juros, que se mantiveram altos até meados de 1981.

— O juro real americano estava em 6% ao ano. O mesmo patamar que o Brasil, país com o maior juro do mundo, tem hoje. Agora há uma política monetária invertida, com juro zero — comparou Antonio Licha, coordenador do Grupo de Conjuntura da UFRJ.

Apesar da recessão que se instalou no país durante quase todo o ano de 1982, a situação atual, segundo Licha, é mais grave, assemelhando-se a 1929: — Em 1982, a crise tinha data para acabar. Com a queda dos juros, a economia reagiu rapidamente.

Hoje, ninguém sabe quando a economia vai começar a se recuperar.

Os juros altos custaram a reeleição de Jimmy Carter e elegeram o republicano Ronald Reagan, que ficou com os méritos do fim da inflação.

— Nessa época, o pensamento neoliberal ganhou espaço, com Reagan nos Estados Unidos e Margaret Thatcher na Inglaterra. Foi o período de menos regulação no sistema financeiro e menos intervenção do Estado na economia. Hoje, acontece o contrário, há um pensamento keynesiano (mais intervenção do Estado) e de controle do sistema — afirmou Licha.

Marcelo Nonnemberg, economista do Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada (Ipea), lembra de outra diferença importante: em 1982, os bancos e as empresas estavam saudáveis. As companhias estavam prontas para produzir quando a inflação estivesse controlada: — Agora, o sistema financeiro americano praticamente quebrou. Outra característica que não estava presente em 1982 era o descompasso entre a poupança do país e o investimento. O consumo das famílias foi todo financiado com poupança externa.

Para mim, o grande causador da atual crise.

Licha lembra que o sistema financeiro nos anos 80 era mais simples, dominado pelos bancos comerciais: — Não havia mercados futuros, derivativos...

(Cássia Almeida)

Carta ao Leitor Otimismo contra a crise

Montagem sobre fotos Istock e Ryan McVay/Getty Images/R.F.
"O exemplo" É como Pelé, o rei
do futebol, quer ser lembrado. Ele estrela uma edição rica em assuntos como as cotas, a corrupção e com uma capa ousadamente otimista a respeito da economia brasileira na crise mundial


Na presente edição de VEJA, é digno de nota que três reportagens publicadas concorreram para a capa: uma especial sobre a armadilha das cotas baseadas no vago conceito de raça; a investigação exclusiva sobre os interesses subalternos dos políticos nos bastidores da sucessão do bilionário e poderoso fundo de pensão Real Grandeza, fato que ilustra exemplarmente as denúncias do senador Jarbas Vasconcelos feitas a VEJA há duas semanas; e, finalmente, a vencedora, que lista, com a ajuda dos melhores economistas do país, as razões estruturais e conjunturais que nos permitem afirmar, mesmo correndo algum risco, que existem, sim, motivos para otimismo quanto ao desempenho da economia brasileira em 2009. Otimismo contido, ressalta a reportagem, mas ainda assim reflexo realista de uma situação radicalmente melhor do que a enfrentada pela maioria dos países em sua luta para navegar sob as intempéries da crise.

Mais duas reportagens poderiam também ter sido elevadas à categoria de capa. Uma delas explica os novos e surpreendentes contratos de divisão de bens entre casais que estão se popularizando no Brasil. A outra é uma investigação sobre o recrudescimento das ações criminosas dos militantes do MST no interior de São Paulo e em Pernambuco, prenúncio de como esses grupos de fora-da-lei podem infernizar o país a partir de 2010 caso as eleições presidenciais apontem como vencedor um nome menos simpático a suas retrógradas bandeiras. Imperdíveis também as Páginas Amarelas com o eterno rei do futebol, Pelé, que se vê como "o exemplo" para as atuais gerações de craques desse esporte. Aos 68 anos, longe da bola desde 1977, o rei ainda desfruta fama mundial que rivaliza com a de nomes meteóricos como Barack Obama, presidente americano, com quem Pelé promete, magnânimo, "tomar um café assim que ele estiver mais calmo", como fez com John Kennedy, Richard Nixon e Bill Clinton. Só um único assunto pode ser capa, mas todos estão na revista que você tem nas mãos.

O MST invade, destrói e mata

Eles invadem e também matam

Integrantes do MST executam quatro homens
em Pernambuco. Até quando esse bando de
delinquentes terá licença para afrontar a lei?


Laura Diniz, de São Joaquim do Monte, Pernambuco


Rodrigo Lôbo/ JC Imagem
JAIME AMORIM, líder do MST: "O que matamos não foram pessoas comuns. Eram pistoleiros violentos"

Começou com um bate-boca entre um grupo de sem-terra e cinco homens contratados para evitar que a fazenda Jabuticaba, no agreste pernambucano, reintegrada por ordem judicial, fosse novamente invadida por membros do Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra, o MST. Dos seguranças, apenas João Arnaldo da Silva, de 40 anos, era profissional. Rafael Erasmo da Silva, de 20, e Wagner Luís da Silva, de 25, trabalhavam como mototaxistas em São Joaquim do Monte, a 137 quilômetros do Recife. José Wedson da Silva, de 20, e Donizete Souza, de 24, eram agricultores. Para fazerem bico como guardas, eles recebiam de 20 a 30 reais por dia trabalhado. Naquele sábado, era João quem estava à frente da discussão com os sem-terra, numa fazenda vizinha à Jabuticaba. No meio da briga, um dos invasores acertou-lhe um tiro na perna. João caiu e, imediatamente, recebeu uma bala na cabeça. Rafael, ao seu lado, foi o segundo a ser morto – também com um tiro na cabeça, que trespassou o capacete de motociclista que ele usava. Ao ver os colegas tombarem mortos, Wagner, Wedson e Donizete correram. Donizete conseguiu escapar. Wagner e Wedson, alcançados pelos sem-terra 1 quilômetro adiante, foram igualmente mortos como cães. Wagner levou um tiro na perna e dois na cabeça, um deles na nuca. Wedson recebeu um tiro na perna e dois no rosto – morreu de braços abertos, como quem pede clemência.

Com base nas marcas dos tiros e no depoimento de duas testemunhas oculares, o delegado Luciano Francisco Soares diz que os assassinatos não foram cometidos em legítima defesa, como afirma o MST. "As vítimas foram executadas", resume ele. A polícia prendeu em flagrante e indiciou por homicídio qualificado Aluciano Ferreira dos Santos, líder do MST na região, e Paulo Alves, participante do grupo. Eles são acusados de perseguir e matar Wagner e Wedson. Os dois sem-terra apontados como assassinos de João e Rafael estão foragidos. Depois do crime, o MST teve o desplante de pedir "proteção" policial para seus integrantes. Como se isso não bastasse, o coordenador nacional do movimento, Jaime Amorim, numa declaração que deixa evidente a régua moral pela qual seu grupo se pauta, afirmou: "O que matamos não foram pessoas comuns. Eles foram contratados para matar, eram pistoleiros violentos". É mais uma declaração delinquente de um dos chefões do bando que, a pretexto de lutar pela reforma agrária, aterroriza o campo brasileiro desde 1990. Naquele ano, durante uma manifestação no centro de Porto Alegre, uma turba de sem-terra cercou um carro de polícia e, a golpes de foice, degolou o cabo Valdeci de Abreu Lopes, de 27 anos. Desde então, ao menos outros quarenta integrantes do MST foram acusados de homicídio (dois deles já foram condenados em primeira instância).

Fotos Titular ag. Fotografica
SEM FUTURO
A mulher e o filho de Wagner da Silva, que sustentava a família trabalhando como mototaxista. Ele foi morto com tiros na cabeça depois de ser perseguido por 1 quilômetro por um grupo de sem-terra

O recrudescimento das ações dos sem-terra obedece a calendário e motivo bem definidos. Às vésperas de um ano eleitoral, MST e congêneres querem continuar a receber vultosos repasses governamentais – o que implica a permanência do PT no governo federal. "Eles desejam preservar suas fontes de financiamento e também garantir a impunidade da qual vêm sendo beneficiários até agora", diz o filósofo Denis Rosenfield. Não por coincidência, foi o Pontal de Paranapanema, em São Paulo, o lugar escolhido para o "Carnaval Vermelho" dos sem-terra ligados a José Rainha, protegido das cabeças mais coroadas do petismo. Durante o feriado, vinte fazendas foram invadidas no território do tucano e presidenciável José Serra.

Por meio do embrutecimento de seus métodos ou do puro e simples banditismo, os sem-terra tentam influenciar os rumos das eleições em seu favor. É preciso lembrar que, quando assumiu o poder, a cúpula do PT gostava de dizer a empresários, fazendeiros, integrantes da oposição e jornalistas que, como o partido era o único capaz de colocar um freio nos sem-terra, ele representava uma garantia de paz no campo. Ou seja, ao intensificar suas ações, o MST volta a transmitir a mensagem de que os petistas não podem ser desalojados do governo federal, sob pena de os sem-terra se tornarem ainda mais virulentos. É uma chantagem política tácita. Numa semana em que os bandidos de Pernambuco posaram de vítimas, os assassinados viraram culpados e autoridades federais mais uma vez se mostraram complacentes com os criminosos, o presidente do Supremo Tribunal Federal, ministro Gilmar Mendes, veio a público para pôr as coisas nos seus devidos lugares. Para isso, não teve de recorrer a nada além do óbvio. O ministro lembrou que: 1) quem invade terra alheia está afrontando a lei; 2) quem afronta a lei não pode receber dinheiro do governo; e 3) no estado de direito, a lei vale para todos. Simples assim. Complicado assim, em se tratando do Brasil.

UM MENINO E DOIS PAÍSES


Mãe brasileira foge para o Rio com o filho que teve com
um americano, casa-se de novo, morre – e o garoto? Volta
para o pai nos EUA? Fica com o padrasto no Brasil? O caso
está virando um enrosco diplomático entre os países


Ronaldo França e Silvia Rogar, do Rio de Janeiro

Fotos Giberto Tadday e Oscar Cabral
ELES DOIS QUEREM SEAN
Goldman, que mantém o quarto de seu filho Sean intocado há mais de quatro anos, e a criança na companhia do seu padrasto em Búzios, no litoral do Rio: oito viagens ao Brasil e acusações até de doença degenerativa e incapacitante

As paredes são pintadas de um azul claro, assim como o teto de meia-água. A janela é ampla, o quarto é bem iluminado e tudo está no lugar: os brinquedos de pelúcia sobre a cama, os livros na pequena estante de TV, os sapatos alinhados ao rodapé, as roupas penduradas no cabide. Só o aquário não tem peixes, mortos durante um corte de energia elétrica. "Quero que fique tudo como estava quando ele foi embora", disse David Goldman, na quarta-feira passada, ao receber VEJA em sua casa, em Tinton Falls, no estado de Nova Jersey, referindo-se ao filho, Sean, que foi levado pela mãe há quatro anos e meio para o Brasil. Na mesma Quarta-Feira de Cinzas, Sean estava em Búzios, no litoral do Rio de Janeiro, onde passou o Carnaval numa luxuosa casa de frente para o mar, na companhia de familiares. Nestes últimos quatro anos e meio, pai e filho viram-se apenas uma vez, há menos de um mês, e somente por algumas horas, na área externa de um condomínio residencial no Rio e sob a vigilância de um psicólogo. "Nossos laços não se desfizeram", constatou Goldman, rememorando o encontro. "Ele ainda é o meu menino." Será?

A disputa pela guarda de Sean Bianchi Goldman é uma história talhada para um filme. Começou com um caso de amor no glamoroso mundo da moda em Milão e está virando um crescente desconforto diplomático entre Brasil e Estados Unidos. Em 1997, o americano David Goldman vivia em Milão como modelo, esbanjando sua estampa em 1,86 metro de altura e 80 quilos. Conheceu a brasileira Bruna Bianchi, bonita e culta, que estudava moda. Apaixonaram-se, mudaram-se para Nova Jersey. Ela engravidou, casaram-se em 1999 e Sean nasceu em 25 de maio de 2000. Na aparência, viviam uma vida feliz. Mas algo ia mal. Em 16 de junho de 2004, Goldman levou mulher, filho e sogros ao aeroporto para embarcar para curta temporada no Rio, como faziam de vez em quando. "Indo para o embarque, ela se virou para mim e fez nosso gesto de ‘eu te amo’. Posso vê-la fazendo isso." Bruna nunca mais voltou. Do Rio, ela ligou dizendo que o casamento acabara e que Goldman só reveria Sean se, entre outras condições, lhe desse a guarda definitiva do filho. Goldman relembra: "A voz dela estava estranha. Era metálica, sem emoção".

Jonathan Ernst/Reuters
DEMORA É CRUEL
Amorim e Hillary, na semana passada: eles tocaram
no caso, mas com os punhos de renda

A guarda da criança caiu no emaranhado jurídico, mas um capítulo trágico mudou tudo. No Rio, Bruna casou-se de novo, com o advogado João Paulo Lins e Silva, do clã que há um século produz medalhões do direito. Em 22 de agosto passado, ao dar à luz Chiara, sua única filha com Lins e Silva, Bruna morreu em decorrência de complicações do parto. Com isso, em quatro anos, a vida de Sean atravessou um turbilhão dramático: foi levado do pai americano, perdeu a mãe brasileira, ganhou uma meia-irmã e, num lance surpreendente, teve sua guarda concedida ao padrasto. Temendo que Goldman pudesse pegar o filho de volta com a morte de Bruna, Lins e Silva, seis dias depois do falecimento da mulher, pediu à Justiça a guarda do menino alegando "paternidade socioafetiva". Com agilidade incomum, a Justiça atendeu a seu pedido no mesmo dia. Goldman aterrissou no Brasil dez dias depois. Chegou certo de que, como pai biológico, levaria o filho de volta. Descobriu que a guarda havia sido concedida para Lins e Silva.

Além dos contornos dramáticos, a história tem mistérios. Um deles: por que Bruna tomou uma decisão tão radical como a de sequestrar o próprio filho do pai? Bruna entrou no Brasil com autorização de Goldman para ficar com o garoto até 18 de julho de 2004. Depois dessa data, a permanência da criança no Brasil passou a violar a Convenção de Haia, que versa sobre sequestro internacional de crianças por um dos pais. Por que fez isso? "Ela nunca reclamou de nada da nossa vida", diz Goldman. Mas é óbvio que alguma coisa ia mal. A família de Bruna, que não fala publicamente do caso porque corre sob segredo judicial, tem insinuado que Goldman é um aproveitador. Enquanto eram casados, Bruna sustentava a casa dando aulas de italiano, e a vida sexual do casal era um deserto. Goldman nunca pediu para ver o filho e não atendia a seus telefonemas. Ávido por dinheiro, pegou 150 000 dólares em troca da retirada do nome dos ex-sogros do primeiro processo. Não tem renda nem emprego fixos. É portador de uma doença degenerativa, o que o impede de cuidar da criança.

Goldman diz que as acusações vão da mentira à manipulação. Diz que é mentira que não tivessem vida sexual, que não atendia às ligações do filho ou que não pediu para vê-lo. Afirma que esteve oito vezes no Brasil com esse objetivo. Confirma que fez acordo de 150 000 dólares, para poder enfrentar as despesas da batalha jurídica pelo filho, e não para vender sua guarda. "Com advogados em dois países, custas processuais e viagens internacionais, ele já gastou mais de 300 000 dólares", contabiliza seu advogado no Brasil, Ricardo Zamariola Junior. Goldman não tem emprego ou renda fixa, mas não vive no ócio. Faz bicos como modelo e corretor imobiliário e tira seu sustento com passeios turísticos de barco na costa de Nova Jersey. Cobra 600 dólares por seis horas. Sua agenda para o verão está tomada. Por fim, a doença de que é portador, a síndrome de Guillain-Barré, mata apenas de 3% a 5% dos pacientes. Goldman já passou por uma crise que o deixou semanas no hospital, mas ele se recuperou sem sequelas. A seu favor, há o fato de que tudo isso pode ser motivo para uma mulher pedir o divórcio do marido, mas nada disso justifica tirar do pai o direito de conviver com seu filho.

Ou justifica? Até aqui, a Justiça brasileira tem entendido que Sean já está adaptado ao seu novo meio. Com base nisso, o juiz Gerardo Carnevale Ney da Silva assinou sentença em que deu a guarda definitiva do menino à mãe em 2006. O juiz Carnevale é figura central no caso. Além da guarda para Bruna, ele lhe deu o divórcio em 2007 e, em agosto passado, concedeu a jato a guarda provisória do garoto ao padrasto. Consultado, falou: "O que posso dizer é que decisões nas varas estaduais levam em conta interesses da criança, não dos pais". Depois da morte da mãe, Sean passou a morar com os avós maternos, a meia-irmã e o padrasto num condomínio de luxo no Jardim Botânico, na Zona Sul da cidade. Divide as manhãs entre aulas de basquete e jiu-jítsu. Estuda à tarde na Escola Parque, colégio frequentado pela classe média alta carioca, e tem sessões de psicoterapia. A Convenção de Haia, espinha dorsal dos argumentos de Goldman, prevê que a criança sequestrada seja devolvida ao país de origem imediatamente. Mas também prevê que, depois de um ano, há que se levar em conta a adaptação da criança.

Gilberto Tadday
A VIDA NUM TURBILHÃO
Bruna, Sean e Goldman, em visita à Disney, e uma foto recente em que Sean aparece com a meia-irmã, Chiara

"Depois de tanto tempo, deve-se considerar o que será melhor para o menino", diz William Duncan, secretário-geral adjunto da Conferência de Haia em direito internacional privado. Sean parece bem adaptado. Chama Lins e Silva de pai com naturalidade e leva uma vida de qualidade material muito superior à da imensa maioria das crianças brasileiras. Mas sua adaptação só teve tempo de sedimentar-se devido à tradicional demora da Justiça brasileira – e não porque seu pai não o quis de volta. Goldman acionou a Justiça americana. Ganhou, mas não levou. Será justo deixá-lo sem o filho? Quando o caso chegou ao Superior Tribunal de Justiça, dois ministros, Ari Pargendler e Carlos Alberto Direito, tocaram no ponto fulcral: a permanência do garoto no Brasil é o sequestro continuado de uma criança. "O que estamos fazendo ao admitir que a consolidação da situação, de fato, pelo tempo, impede o retorno?", perguntou-se Direito. "Estamos admitindo que qualquer pessoa possa burlar a Convenção de Haia, retirando o filho do país de origem, e aqui permanecer debaixo de um processo que pode ser moroso." Os dois foram voto vencido.

Na batalha pelo filho, Goldman acionou deputados e senadores americanos, e está conseguindo mobilizar o governo e a opinião pública americana em favor de sua causa. Em março, quando o presidente Lula estiver em Washington para visitar Barack Obama, haverá protesto em frente à Casa Branca. Na semana passada, em encontro com a secretária de Estado, Hillary Clinton, o chanceler Celso Amorim ouviu um pedido para agilizar o assunto. Amorim respondeu que o governo brasileiro fará o melhor, mas que o caso corre na Justiça. Em resumo: a diplomacia se mexeu, mas usa aqueles mesmos punhos de renda que levam anos para produzir resultado. Isso é aceitável quando se discute um acordo comercial ou um novo tratado, mas é uma crueldade quando se trata da vida de uma criança.

Diplomacia O caso do garoto Sean Goldman preocupa o Itamaraty

UM MENINO E DOIS PAÍSES

Mãe brasileira foge para o Rio com o filho que teve com
um americano, casa-se de novo, morre – e o garoto? Volta
para o pai nos EUA? Fica com o padrasto no Brasil? O caso
está virando um enrosco diplomático entre os países


Ronaldo França e Silvia Rogar, do Rio de Janeiro

Fotos Giberto Tadday e Oscar Cabral
ELES DOIS QUEREM SEAN
Goldman, que mantém o quarto de seu filho Sean intocado há mais de quatro anos, e a criança na companhia do seu padrasto em Búzios, no litoral do Rio: oito viagens ao Brasil e acusações até de doença degenerativa e incapacitante

As paredes são pintadas de um azul claro, assim como o teto de meia-água. A janela é ampla, o quarto é bem iluminado e tudo está no lugar: os brinquedos de pelúcia sobre a cama, os livros na pequena estante de TV, os sapatos alinhados ao rodapé, as roupas penduradas no cabide. Só o aquário não tem peixes, mortos durante um corte de energia elétrica. "Quero que fique tudo como estava quando ele foi embora", disse David Goldman, na quarta-feira passada, ao receber VEJA em sua casa, em Tinton Falls, no estado de Nova Jersey, referindo-se ao filho, Sean, que foi levado pela mãe há quatro anos e meio para o Brasil. Na mesma Quarta-Feira de Cinzas, Sean estava em Búzios, no litoral do Rio de Janeiro, onde passou o Carnaval numa luxuosa casa de frente para o mar, na companhia de familiares. Nestes últimos quatro anos e meio, pai e filho viram-se apenas uma vez, há menos de um mês, e somente por algumas horas, na área externa de um condomínio residencial no Rio e sob a vigilância de um psicólogo. "Nossos laços não se desfizeram", constatou Goldman, rememorando o encontro. "Ele ainda é o meu menino." Será?

A disputa pela guarda de Sean Bianchi Goldman é uma história talhada para um filme. Começou com um caso de amor no glamoroso mundo da moda em Milão e está virando um crescente desconforto diplomático entre Brasil e Estados Unidos. Em 1997, o americano David Goldman vivia em Milão como modelo, esbanjando sua estampa em 1,86 metro de altura e 80 quilos. Conheceu a brasileira Bruna Bianchi, bonita e culta, que estudava moda. Apaixonaram-se, mudaram-se para Nova Jersey. Ela engravidou, casaram-se em 1999 e Sean nasceu em 25 de maio de 2000. Na aparência, viviam uma vida feliz. Mas algo ia mal. Em 16 de junho de 2004, Goldman levou mulher, filho e sogros ao aeroporto para embarcar para curta temporada no Rio, como faziam de vez em quando. "Indo para o embarque, ela se virou para mim e fez nosso gesto de ‘eu te amo’. Posso vê-la fazendo isso." Bruna nunca mais voltou. Do Rio, ela ligou dizendo que o casamento acabara e que Goldman só reveria Sean se, entre outras condições, lhe desse a guarda definitiva do filho. Goldman relembra: "A voz dela estava estranha. Era metálica, sem emoção".

Jonathan Ernst/Reuters
DEMORA É CRUEL
Amorim e Hillary, na semana passada: eles tocaram
no caso, mas com os punhos de renda

A guarda da criança caiu no emaranhado jurídico, mas um capítulo trágico mudou tudo. No Rio, Bruna casou-se de novo, com o advogado João Paulo Lins e Silva, do clã que há um século produz medalhões do direito. Em 22 de agosto passado, ao dar à luz Chiara, sua única filha com Lins e Silva, Bruna morreu em decorrência de complicações do parto. Com isso, em quatro anos, a vida de Sean atravessou um turbilhão dramático: foi levado do pai americano, perdeu a mãe brasileira, ganhou uma meia-irmã e, num lance surpreendente, teve sua guarda concedida ao padrasto. Temendo que Goldman pudesse pegar o filho de volta com a morte de Bruna, Lins e Silva, seis dias depois do falecimento da mulher, pediu à Justiça a guarda do menino alegando "paternidade socioafetiva". Com agilidade incomum, a Justiça atendeu a seu pedido no mesmo dia. Goldman aterrissou no Brasil dez dias depois. Chegou certo de que, como pai biológico, levaria o filho de volta. Descobriu que a guarda havia sido concedida para Lins e Silva.

Além dos contornos dramáticos, a história tem mistérios. Um deles: por que Bruna tomou uma decisão tão radical como a de sequestrar o próprio filho do pai? Bruna entrou no Brasil com autorização de Goldman para ficar com o garoto até 18 de julho de 2004. Depois dessa data, a permanência da criança no Brasil passou a violar a Convenção de Haia, que versa sobre sequestro internacional de crianças por um dos pais. Por que fez isso? "Ela nunca reclamou de nada da nossa vida", diz Goldman. Mas é óbvio que alguma coisa ia mal. A família de Bruna, que não fala publicamente do caso porque corre sob segredo judicial, tem insinuado que Goldman é um aproveitador. Enquanto eram casados, Bruna sustentava a casa dando aulas de italiano, e a vida sexual do casal era um deserto. Goldman nunca pediu para ver o filho e não atendia a seus telefonemas. Ávido por dinheiro, pegou 150 000 dólares em troca da retirada do nome dos ex-sogros do primeiro processo. Não tem renda nem emprego fixos. É portador de uma doença degenerativa, o que o impede de cuidar da criança.

Goldman diz que as acusações vão da mentira à manipulação. Diz que é mentira que não tivessem vida sexual, que não atendia às ligações do filho ou que não pediu para vê-lo. Afirma que esteve oito vezes no Brasil com esse objetivo. Confirma que fez acordo de 150 000 dólares, para poder enfrentar as despesas da batalha jurídica pelo filho, e não para vender sua guarda. "Com advogados em dois países, custas processuais e viagens internacionais, ele já gastou mais de 300 000 dólares", contabiliza seu advogado no Brasil, Ricardo Zamariola Junior. Goldman não tem emprego ou renda fixa, mas não vive no ócio. Faz bicos como modelo e corretor imobiliário e tira seu sustento com passeios turísticos de barco na costa de Nova Jersey. Cobra 600 dólares por seis horas. Sua agenda para o verão está tomada. Por fim, a doença de que é portador, a síndrome de Guillain-Barré, mata apenas de 3% a 5% dos pacientes. Goldman já passou por uma crise que o deixou semanas no hospital, mas ele se recuperou sem sequelas. A seu favor, há o fato de que tudo isso pode ser motivo para uma mulher pedir o divórcio do marido, mas nada disso justifica tirar do pai o direito de conviver com seu filho.

Ou justifica? Até aqui, a Justiça brasileira tem entendido que Sean já está adaptado ao seu novo meio. Com base nisso, o juiz Gerardo Carnevale Ney da Silva assinou sentença em que deu a guarda definitiva do menino à mãe em 2006. O juiz Carnevale é figura central no caso. Além da guarda para Bruna, ele lhe deu o divórcio em 2007 e, em agosto passado, concedeu a jato a guarda provisória do garoto ao padrasto. Consultado, falou: "O que posso dizer é que decisões nas varas estaduais levam em conta interesses da criança, não dos pais". Depois da morte da mãe, Sean passou a morar com os avós maternos, a meia-irmã e o padrasto num condomínio de luxo no Jardim Botânico, na Zona Sul da cidade. Divide as manhãs entre aulas de basquete e jiu-jítsu. Estuda à tarde na Escola Parque, colégio frequentado pela classe média alta carioca, e tem sessões de psicoterapia. A Convenção de Haia, espinha dorsal dos argumentos de Goldman, prevê que a criança sequestrada seja devolvida ao país de origem imediatamente. Mas também prevê que, depois de um ano, há que se levar em conta a adaptação da criança.

Gilberto Tadday
A VIDA NUM TURBILHÃO
Bruna, Sean e Goldman, em visita à Disney, e uma foto recente em que Sean aparece com a meia-irmã, Chiara

"Depois de tanto tempo, deve-se considerar o que será melhor para o menino", diz William Duncan, secretário-geral adjunto da Conferência de Haia em direito internacional privado. Sean parece bem adaptado. Chama Lins e Silva de pai com naturalidade e leva uma vida de qualidade material muito superior à da imensa maioria das crianças brasileiras. Mas sua adaptação só teve tempo de sedimentar-se devido à tradicional demora da Justiça brasileira – e não porque seu pai não o quis de volta. Goldman acionou a Justiça americana. Ganhou, mas não levou. Será justo deixá-lo sem o filho? Quando o caso chegou ao Superior Tribunal de Justiça, dois ministros, Ari Pargendler e Carlos Alberto Direito, tocaram no ponto fulcral: a permanência do garoto no Brasil é o sequestro continuado de uma criança. "O que estamos fazendo ao admitir que a consolidação da situação, de fato, pelo tempo, impede o retorno?", perguntou-se Direito. "Estamos admitindo que qualquer pessoa possa burlar a Convenção de Haia, retirando o filho do país de origem, e aqui permanecer debaixo de um processo que pode ser moroso." Os dois foram voto vencido.

Na batalha pelo filho, Goldman acionou deputados e senadores americanos, e está conseguindo mobilizar o governo e a opinião pública americana em favor de sua causa. Em março, quando o presidente Lula estiver em Washington para visitar Barack Obama, haverá protesto em frente à Casa Branca. Na semana passada, em encontro com a secretária de Estado, Hillary Clinton, o chanceler Celso Amorim ouviu um pedido para agilizar o assunto. Amorim respondeu que o governo brasileiro fará o melhor, mas que o caso corre na Justiça. Em resumo: a diplomacia se mexeu, mas usa aqueles mesmos punhos de renda que levam anos para produzir resultado. Isso é aceitável quando se discute um acordo comercial ou um novo tratado, mas é uma crueldade quando se trata da vida de uma criança.

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